El Gobierno de la provincia de Tucumán decretará asueto administrativo y escolar este martes a partir del mediodía, con motivo del partido de octavos de final entre Argentina y Egipto. El anuncio lo realizó el gobernador Osvaldo Jaldo, quien reconoció que se trata de una medida «polémica», aunque la consideró necesaria para acompañar al equipo de Lionel Scaloni en una instancia clave del Mundial 2026.
La disposición alcanzará a todas las áreas del Ejecutivo provincial, incluidas las escuelas públicas, y será formalizada mediante una resolución oficial, según informó un diario local.
«Es un tema discutible y una decisión, podríamos decir, polémica, donde muchos van a estar de acuerdo y otros en desacuerdo. Pero Argentina es la que le está regalando ese poco de alegría que le está haciendo falta al pueblo. Es la que le sacó una sonrisa, un festejo, a muchas familias que vienen sufriendo», explicó el gobernador.
Y agregó: «Los argentinos tenemos que acompañar el 100% a nuestra Selección, porque estamos en los tramos finales, donde se define el campeonato del mundo. Por eso, como Gobierno, vamos a instrumentar una resolución para que a partir de las 12 vamos a dar asueto administrativo».
Jaldo aclaró, además, que la medida corresponde exclusivamente al Poder Ejecutivo provincial, y que los demás sectores deberán resolver por su cuenta cómo organizar la jornada: «Los otros poderes (Legislativo y Judicial) deberán ver qué hacen, al igual que los comercios, para que puedan tomar la decisión que consideren», sostuvo.
La medida tiene antecedentes recientes en el país: el gobierno de La Rioja ya había decretado asueto administrativo tras el debut triunfal de Argentina por 3 a 0 ante Argelia, en la misma línea de considerar a estos eventos deportivos como factores de cohesión social y felicidad colectiva.
El precedente más recordado, sin embargo, se remonta a diciembre de 2022, cuando el entonces presidente Alberto Fernández estableció un feriado nacional tras la consagración de la Selección como campeona del mundo en Qatar, mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que permitió a los argentinos salir a festejar el título.


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