El calendario de efemérides incluye cada 6 de julio una conmemoración particular: el Día Internacional del Beso Robado. La fecha no figura como jornada oficial y carece de un acta de creación reconocida, pero distintos registros coinciden en un punto: su antecedente se ubica en Gran Bretaña, con menciones que la remontan al siglo XIX, y con el tiempo se extendió a otros países.
La efeméride se instaló como una referencia anual para hablar del «beso robado», entendido como un gesto inesperado. En los últimos años, su presencia se amplificó en redes sociales, donde circulan imágenes alusivas y se reactiva el debate en torno a cómo se interpreta su nombre.
En la reconstrucción más repetida sobre su origen, la jornada se asocia a costumbres del Reino Unido del siglo XIX, cuando se describía que algunos hombres tomaban por sorpresa a mujeres que les atraían y les daban un beso. Ese uso social habría pasado de generación en generación y, ya en tiempos recientes, se habría popularizado fuera del ámbito británico.
El 6 de julio se repite año tras año como el día asignado a esta conmemoración, aunque el punto de partida exacto permanece sin una explicación verificable única. En los artículos y fichas de efemérides consultados, el origen aparece señalado como «desconocido», con una aclaración que se repite: se trata de una celebración que se practicaba en Gran Bretaña desde el siglo XIX y que terminó por expandirse a escala internacional.
Algunos textos también advierten sobre una confusión frecuente: no se trata del mismo evento que el Día Internacional del Beso, que se ubica en otra fecha del calendario, el 13 de abril. La distinción se repite en guías de efemérides, que colocan al 6 de julio como una conmemoración específica asociada al «beso robado».
La denominación «beso robado» se convirtió en el eje de la jornada y, a la vez, en el punto que genera interpretaciones encontradas. En artículos recientes, la efeméride aparece descripta como una invitación a destacar un beso inesperado, aunque se aclara que debe ocurrir «siempre con su consentimiento». En ese enfoque, la jornada se presenta como una excusa para exteriorizar sentimientos hacia otra persona.
Parte de la cobertura periodística caracteriza la efeméride como «polémica». Ese adjetivo aparece asociado a la lectura literal del término «robado», que puede interpretarse como un acto sin permiso. Por ese motivo, algunos textos incorporan un matiz: proponen entenderlo como un gesto sorpresivo dentro de un marco de acuerdo previo, sin asociarlo a una imposición.
Aunque el origen de la conmemoración no está documentado de manera concluyente, varios artículos relacionan el Día Internacional del Beso Robado con una escena que se convirtió en un ícono fotográfico: la imagen tomada por Alfred Eisenstaedt, en la que se observa a un marinero besando a una enfermera en Times Square, Nueva York, el 14 de agosto de 1945, día en que se declaró la victoria de Estados Unidos ante Japón en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
En textos de divulgación también se indica que la jornada recibe otro nombre en inglés: Kissing Day. En esas publicaciones, el 6 de julio se presenta como una oportunidad para destacar el acto de besar, con referencias a sus beneficios y a su presencia en distintas culturas, aunque el foco principal permanece en el carácter sorpresivo que sugiere la etiqueta «beso robado».


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