La Selección Argentina cumple este lunes 40 años de la consagración en el Mundial de México 1986, una de las páginas más gloriosas de la historia del deporte nacional y el torneo que terminó de convertir a Diego Armando Maradona en símbolo eterno del fútbol mundial. El 29 de junio de 1986, en el mítico Estadio Azteca, el equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo venció 3-2 a Alemania Federal en una final dramática y levantó la segunda Copa del Mundo de la historia argentina.
Argentina se puso en ventaja con un cabezazo de José Luis «Tata» Brown, amplió con Jorge Valdano y pareció encaminar el título, pero Alemania reaccionó con los goles de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler. Cuando el alargue parecía inevitable, Maradona filtró un pase perfecto para Jorge Burruchaga, que corrió solo hacia el arco y definió ante Schumacher para marcar el 3-2 definitivo a los 84 minutos.
Pero México 86 no fue solo Maradona. Fue también el arco de Nery Pumpido, la firmeza de Brown, Ruggeri, Cuciuffo y Olarticoechea, el equilibrio de Sergio Batista, el sacrificio de Giusti y Enrique, la inteligencia de Burruchaga y el peso ofensivo de Valdano. Un equipo con roles claros, carácter y una enorme capacidad para sostenerse en los momentos difíciles.
La Selección había llegado a México en medio de críticas al proceso de Bilardo, pero el entrenador sostuvo su idea, blindó al grupo y construyó un equipo preparado para rodear al mejor jugador del mundo.
En el camino al título, Argentina goleó 3-1 a Corea del Sur, empató con Italia y venció a Bulgaria en la fase de grupos. Luego eliminó a Uruguay, y protagonizó el partido más recordado del torneo: el 2-1 ante Inglaterra en cuartos de final, con la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo» convertidos por Maradona en el mismo partido. En semis, el capitán hizo los dos goles del 2-0 ante Bélgica.
A 40 años de aquella consagración, México 86 sigue siendo mucho más que un recuerdo deportivo: es una parte central de la memoria argentina, una historia transmitida de generación en generación y la obra más perfecta de Maradona con la camiseta celeste y blanca.


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