La Basílica de Luján fue escenario de una multitudinaria misa en homenaje al Papa Francisco, al cumplirse un año de su fallecimiento. La ceremonia reunió a referentes de distintos espacios políticos y a una gran cantidad de fieles que se acercaron para recordar a Jorge Bergoglio.
El oficio religioso comenzó por la tarde y estuvo encabezado por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien brindó la homilía ante una basílica colmada. En primera fila se ubicaron funcionarios del Gobierno nacional, entre ellos el jefe de Gabinete Manuel Adorni, junto a otros integrantes del Ejecutivo y legisladores.
La ausencia que más llamó la atención fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien inicialmente formaba parte de la comitiva oficial pero finalmente no participó del acto. Según trascendió, optó por recordar al pontífice en la Basílica María Auxiliadora, donde fue bautizado, en una ceremonia más reservada.
En paralelo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof también estuvo presente con su propio espacio, acompañado por funcionarios provinciales y dirigentes del peronismo, en una muestra de la amplitud política que tuvo la convocatoria.
El homenaje reflejó no solo la figura de Francisco como líder religioso, sino también su impacto en la vida pública argentina, con una dirigencia que, más allá de diferencias, coincidió en rendirle tributo en una de las celebraciones más convocantes del día.


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