La NASA dio un paso clave en su próxima gran misión científica al presentar el telescopio espacial Nancy Grace Roman completamente ensamblado. El observatorio ya ingresó en su etapa final de pruebas antes del lanzamiento, previsto para fines de 2026, y promete abrir una nueva era en la exploración del universo.
La presentación se realizó en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, donde la agencia estadounidense mostró por primera vez el instrumento listo para iniciar ensayos técnicos. En las próximas semanas será trasladado al Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde continuará la preparación para su despegue.
El Roman fue desarrollado con la participación de instituciones como el Jet Propulsion Laboratory, Caltech y el Space Telescope Science Institute, junto a agencias internacionales. Su diseño incorpora tecnología de última generación que permitirá obtener imágenes profundas y de gran escala del cosmos, con un nivel de detalle sin precedentes.
Uno de los ejes principales de la misión será el estudio del núcleo de la Vía Láctea. Durante gran parte de su vida útil, el telescopio realizará observaciones sistemáticas del bulbo galáctico, monitoreando millones de estrellas con una frecuencia inédita para comprender mejor la dinámica estelar y la formación de sistemas planetarios.
En ese marco, el Roman utilizará la técnica de microlente gravitacional para detectar exoplanetas. Este método permitirá identificar mundos lejanos —incluso aquellos que no orbitan estrellas— y ampliar de forma significativa el catálogo actual. Los científicos estiman que podría multiplicar varias veces la cantidad de planetas descubiertos con esta técnica.
Además, el telescopio estudiará fenómenos extremos del universo, como colisiones de objetos estelares y eventos vinculados a agujeros negros, aportando información clave sobre la evolución cósmica. También contribuirá a mejorar las mediciones sobre la expansión del universo y a investigar etapas fundamentales de su historia, como la llamada “época de reionización”, un momento clave del pasado cósmico en el cual la luz ultravioleta permitió que el universo pasara de opaco a transparente.
Otro aspecto destacado es el acceso abierto a los datos. La información recopilada será procesada y puesta a disposición de la comunidad científica internacional en plazos cortos, lo que busca acelerar descubrimientos y fomentar la colaboración global.
Con esta misión, la NASA y sus socios internacionales apuestan a dar un salto en el conocimiento del universo, con un observatorio que podría redefinir lo que se sabe sobre galaxias, planetas y los fenómenos más energéticos del cosmos.


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