El presidente Javier Milei volvió a defender el rumbo económico de su gestión con un mensaje que ya repite en distintas intervenciones: aseguró que la etapa más dura de la crisis quedó atrás y negó que exista un deterioro actual en los niveles de salario y empleo.
Durante su exposición, el mandatario sostuvo que los indicadores negativos responden a la “herencia” de la gestión anterior y no a las políticas implementadas por su gobierno. En esa línea, remarcó que la economía ya muestra señales de recuperación y que los efectos positivos comenzarán a consolidarse en el corto plazo.
¿Saben al que peor le fue con esta economía en términos reales? A mí, que fui el único que no se subió el sueldo. De hecho, soy el presidente que menos gana en América» señaló el primer mandatario.
El discurso mantuvo un tono confrontativo y buscó transmitir optimismo, apoyándose en la idea de que el ajuste inicial fue necesario para ordenar la macroeconomía. La frase “lo peor ya pasó” volvió a ocupar un lugar central, convertida en una especie de eje comunicacional del oficialismo para explicar la coyuntura.
Sin embargo, el planteo generó cuestionamientos en torno a la distancia entre ese diagnóstico y la percepción social sobre la situación económica, especialmente en relación con el poder adquisitivo y el mercado laboral. La insistencia en negar una crisis en esos sectores aparece como uno de los puntos más debatidos del mensaje presidencial.
En ese contexto, el Gobierno busca sostener la narrativa de que el país atraviesa una transición hacia una mejora estructural, mientras desde distintos sectores se pone en duda que esa recuperación ya esté impactando de manera concreta en los ingresos y el empleo.


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