Política

Malvinas: Estados Unidos evitó tomar partido y dijo que buscará bajar la tensión entre Argentina y el Reino Unido


El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, aseguró este jueves que Washington priorizará la desescalada en el conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, sin fijar una postura oficial sobre la disputa de soberanía. Sus dichos llegan en el momento de mayor tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres desde la guerra de 1982.

Consultado en una entrevista con un canal británico sobre si Estados Unidos saldría en auxilio del Reino Unido ante una eventual acción en la región, Waltz respondió que esa definición le corresponde al presidente Donald Trump. Destacó que la Argentina es un aliado cercano, aunque recordó la «relación especial» que une a su país con los británicos, y anticipó que la Casa Blanca intentaría desactivar el conflicto antes de que escale.

En la misma conversación, el diplomático se refirió al primer encuentro personal entre Trump y el primer ministro británico Andy Burnham, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, y sostuvo que el vínculo bilateral debe funcionar más allá de las diferencias políticas entre ambos gobiernos.

Londres convocó a la embajadora argentina

La escalada alcanzó el plano diplomático este miércoles, cuando el Foreign Office citó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. El mensaje fue directo: la ofensiva de Buenos Aires pone en duda la confiabilidad de la Argentina como socio del Reino Unido.

La subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran cuestionó la decisión argentina de acudir al arbitraje internacional para frenar el desarrollo petrolero de Sea Lion, y la definió como un nuevo intento de afectar los derechos y el sustento de los habitantes de las islas.

Desde la Cancillería, el Gobierno nacional rechazó esas críticas y defendió que llevar una controversia ante un tribunal internacional imparcial es la conducta más responsable que puede adoptar un Estado.

La ofensiva argentina contra el petróleo en las islas

En las últimas semanas, el Gobierno envió más de 180 notificaciones a empresas vinculadas a la actividad petrolera en Malvinas y presentó al menos tres denuncias penales contra diez compañías y sus directivos.

Además, esta semana notificó formalmente a Londres el inicio de un procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). El planteo otorga un plazo de dos semanas para detener el proyecto Sea Lion; de lo contrario, la Argentina avanzará con una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo. El plazo vence a mediados de octubre.

La causa Malvinas, con fuerte arraigo en todo el país y también en Rosario y el sur santafesino, vuelve así al centro de la agenda política y diplomática.

Qué es Sea Lion

El yacimiento en disputa se ubica a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte. La israelí Navitas Petroleum controla el 65% del proyecto y la británica Rockhopper Exploration el 35% restante.

Las reservas estimadas alcanzan los 1.700 millones de barriles. La primera fase de producción está prevista para el primer trimestre de 2028, con la meta de llegar a 200.000 barriles diarios hacia 2030.

Rockhopper ratificó el cronograma

La respuesta más contundente del sector privado también llegó el miércoles. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, confirmó en el informe semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres que el primer petróleo sigue proyectado para comienzos de 2028 y que la compañía cuenta con el financiamiento completo hasta el inicio de la producción.

La empresa recaudó USD 180 millones mediante una colocación de acciones y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta que superó en un 118% las suscripciones disponibles.

Moody describió las medidas del gobierno de Javier Milei como una etapa de mayor exposición mediática y política, sin efectos sobre los plazos del proyecto, y valoró el respaldo sostenido del gobierno británico y de las autoridades isleñas. Se trata del primer documento regulatorio de la compañía que menciona de manera explícita las acciones argentinas y descarta formalmente que afecten a Sea Lion.

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