Pádel, running, CrossFit y Hyrox ocupan cada vez más tiempo en la agenda de quienes hacen deporte por recreación. Muchos de ellos, sin embargo, se exigen como si fueran profesionales sin estar preparados para eso. Así lo explicó el Dr. Mateo Escalante, especialista en traumatología del deporte y cirugía artroscópica del Instituto Dr. Jaime Slullitel (IJS) y el Hospital Italiano de Rosario, en una entrevista con Escenario Mercenario en la que habló de las lesiones más frecuentes, cómo prevenirlas y por qué conviene no aguantar el dolor.
Para el especialista, la mayoría de las lesiones que llegan al consultorio tienen un origen común: el mal manejo de las cargas de entrenamiento. “Te dicen: ‘El fin de semana corrí un fondito’. ¿De cuánto? De 30. ¿Y corrés siempre 30? ¿Estás preparado para hacer 30? ¿Hacés fortalecimiento previo?”, ejemplificó. Lo mismo ocurre con el pádel, cuando alguien juega un torneo el fin de semana, vuelve a entrenar de lunes a miércoles y suma la carga laboral y la del hogar. “Cuando interrogás un poquito al paciente sobre la preparación que tiene para hacer su actividad, el descanso y el manejo de cargas, te das cuenta de que tarde o temprano se va a terminar lesionando”, advirtió.
Las lesiones más frecuentes
Entre las consultas más habituales, Escalante mencionó la epicondilitis, conocida como “codo de tenista”, que en algunos casos llega a provocar dolor en actividades de la vida diaria. También son frecuentes las lesiones de hombro y, sobre todo, las de rodilla en los llamados deportes de pivote o de salto, como el vóley, el básquet y el fútbol, que combinan frenos, arranques y cambios de dirección. Con el invierno llegan además las lesiones de temporada: quienes esquían suelen volver con problemas de rodilla, mientras que en el snowboard son comunes las lesiones de muñeca por las caídas.
Ni siquiera la natación está exenta, aunque al no ser un deporte de impacto ni de contacto tiene menos riesgo. “En una pileta hacés un montón de brazadas, y en personas que nadan 5000 metros por día aparecen lesiones de sobreuso, tendinosas”, explicó, y agregó que la patada de pecho puede generar ciertas lesiones de rodilla. La buena noticia es que la cirugía es la excepción: “De lo que vemos día a día en el consultorio, muy probablemente menos del 10% de las lesiones son quirúrgicas”.
Chicos que juegan en tres o cuatro categorías
Escalante, ex jugador de rugby de Duendes, puso el foco en una situación que se repite en el básquet, el vóley, el handball y el hockey: los chicos que se destacan suelen jugar y entrenar en tres o cuatro categorías a la vez. “Son chicos que están muy expuestos a lesiones de sobreuso y también a lesiones más severas, como rupturas ligamentarias, porque los mecanismos de protección no tienen la misma eficacia en un jugador que no está descansado”, señaló.
A eso se suman la falta de sueño, el uso del celular hasta tarde, el estrés escolar y las comidas a las apuradas. “Al fin y al cabo, los deportes terminan exigiéndote como si fueras un profesional, y la realidad es que no tenés nada de profesional”, sostuvo. Por eso, insistió en que la semana de un deportista tiene que incluir entrenamiento en una sola categoría, descanso y una buena alimentación.
El costo de aguantar el dolor
Otro de los mensajes del especialista apuntó a no dejar pasar las molestias. “Cuanto más tiempo toleraste el dolor, más tiempo nos lleva después sacarlo, porque el tendón sufre un proceso de degeneración”, explicó sobre las lesiones por sobreuso. En esos casos, la recuperación suele ser tediosa y a veces requiere procedimientos más invasivos, como infiltraciones. Además, recordó que no se puede dar un diagnóstico a distancia ni por una ecografía enviada por mensaje: “Es importante hablar con el paciente, preguntarle qué hace, tocarlo y sentir qué es lo que le duele realmente”.
La pubalgia, a la que en el ambiente del fútbol llaman “la innombrable”, es un ejemplo claro. Según Escalante, suele estar relacionada con la inestabilidad lumbopélvica y con la falta de fortalecimiento, por lo que hay que buscar la causa y no solo tratar el dolor. En los profesionales el cuadro se complica porque nadie quiere dejar de entrenar por miedo a perder el lugar o por cuestiones contractuales, y eso hace que la recuperación sea mucho más larga que en quien consulta ante la primera molestia.
Los ejercicios “aburridos” que previenen
Para Escalante, la prevención está en los ejercicios correctivos, esos que muchos evitan en el gimnasio: planchas, puente de glúteos, elongación, movilidad y rolo. “Vos decís: ‘Esto es reaburrido, no te marca ningún músculo, es un embole’. Sí, pero por ahí es lo que te previene. Con pequeños cambios en tu rutina de entrenamiento podés estar previniendo ciertas lesiones”, afirmó.
El especialista forma parte de la unidad de artroscopía y traumatología del deporte del Instituto Dr. Jaime Slullitel, que a fines de octubre de 2024 se incorporó al Hospital Italiano de Rosario para fortalecer las áreas de traumatología, medicina del deporte y rehabilitación. “Creo que hemos crecido los dos. Es un hospital muy grande que se está modernizando año a año, nos encontramos muy cómodos y creo que nos ha enriquecido a los dos”, valoró sobre esa alianza.


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