Las Leonas tuvieron un día redondo. Este sábado vencieron 3-0 a España y sellaron su boleto a las semifinales del Mundial de hockey, en una tarde donde el equipo argentino no dejó lugar a dudas desde los primeros minutos.
El partido quedó prácticamente resuelto en el primer cuarto: Argentina metió tres goles en apenas 15 minutos, con dos conquistas de Agostina Gorzelany (una de penal y otra en córner corto) y un desvío afortunado en otro córner corto que también terminó en el arco español. Con esa diferencia asegurada, el equipo bajó la intensidad ofensiva pero nunca perdió el control del juego: España tuvo más posesión en los cuartos siguientes, pero no logró traducir ese dominio territorial en situaciones claras, y la arquera Cristina Cosentino se mostró sólida cada vez que fue exigida.
Con la clasificación en el bolsillo, Las Leonas ahora esperan rival para las semifinales, un cruce que las deja a un paso de pelear por otra final mundialista y las mete de lleno entre los equipos a vencer del certamen.
Más allá del resultado deportivo, ganarle a España tiene un peso especial. Para el deporte argentino en general, cada triunfo ante una potencia europea en un Mundial reafirma el lugar de privilegio que Las Leonas construyeron durante años como una de las selecciones más respetadas del hockey mundial. Y para el propio equipo, avanzar de esta manera —con contundencia, personalidad y sin sufrir en ningún momento— es la mejor confirmación de que este plantel está para pelear el título hasta el final.
Y como si el folclore deportivo se hubiese puesto de acuerdo, unas horas antes Los Leones también habían dejado en el camino a Inglaterra. Un sábado en el que la historia pareció darse el gusto de repetirse dos veces.


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