Rosario

La noche rosarina calienta motores: así será la reapertura de Contrabando, el mítico boliche de los 90


A comienzos de los años 90, mientras grandes artistas redefinían el rumbo de la música, en Rosario abría sus puertas Contrabando, el histórico boliche de la bajada Sargento Cabral que hasta hoy sigue vivo en la memoria de la ciudad. A más de 20 años de su cierre, sus dueños organizan una fiesta del reencuentro, en las mismas pistas que encendieron miles de noches.

«Al volver a entrar al boliche, después de 20 años, tuve la misma sensación que la primera vez que pisé el lugar. Sentí pura energía, un edificio que te abraza y te hace vibrar», asegura Juan Yah Yah, uno de los socios fundadores de la disco y alma máter de la reapertura. Será solo por una noche, durante octubre, en una celebración que promete mucho más que nostalgia.

La idea de reabrir los portones de la histórica disco, explica, tiene que ver con la curiosidad que siguen despertando los 90. «Hay mucha gente que está escuchando música de los 90, así que con el DJ del boliche, Tomás Caturla, empezamos a hacer fiestas en otras discos para ver la reacción del público», cuenta Yah Yah. El primer encuentro fue en Leblon, el segundo en Jaguar y el tercero será en el mismo edificio de la zona de la aduana donde funcionó el boliche.

Hace unas semanas, los organizadores se comunicaron con los dueños para hacer una primera visita al lugar. «El edificio está en perfecto estado, como si hubiéramos cerrado ayer», asegura Yah Yah. También iniciaron los trámites municipales para obtener los permisos necesarios: «Ya hicieron dos inspecciones y ahora sólo nos queda confirmar la fecha», agrega. Si todo sale según lo previsto, la reapertura será en dos meses.

Un faro en la noche de Rosario

Contrabando abrió en 1991, en un edificio construido en 1854, donde antes funcionaban los almacenes Rosenthal. La construcción de estilo inglés, llena de túneles, fue declarada patrimonio histórico de la ciudad. Desde el cierre del boliche, los galpones permanecieron vacíos y, pese a algunos intentos de convertirlos en un paseo de compras, ninguno prosperó.

Contrabando fue una de las grandes discos que dieron fama a la noche rosarina de los 90, junto a lugares como Space, El Templo, Damasco, Garage o Código K. También fue escuela de toda una generación de DJs, entre ellos Edgardo Mancinelli, Droopy Faiola y Pablo Frappa.

¿Qué hacía especial a Contrabando? Para Yah Yah, varios factores: su ubicación en una de las zonas más bellas de la ciudad, su particular edificio de techos altos, columnas y túneles, y sobre todo su música. La disco tenía cinco pistas, cada una con su propia cabina de DJ y género: los hits del momento en el main floor, además de pop, house y hip hop. Allí funcionó, además, la primera pista de electrónica de la ciudad. «Era un boliche de pop y de rock, total, sin cumbia y sin canchengue», lo define su dueño, toda una novedad para la época.

Por eso, Contrabando permanece en la memoria no solo de quienes fueron jóvenes en los 90, «sino también de mucha otra gente que quizás no vivía en Rosario, pero escuchó hablar a sus amigos de la disco, y de los hijos de esas personas». Así, sus fiestas de reencuentro convocaron tanto a mayores de 40 años como a jóvenes interesados en vivir esa experiencia.

El ocaso de un boliche y una zona

Contrabando fue uno de los boliches más concurridos de Rosario hasta mediados de los 90, y fue noticia nacional en 1996, cuando un atentado con una granada de gas lacrimógeno generó pánico y dejó siete jóvenes hospitalizados.

Según las crónicas de la época, el 14 de diciembre unas 2.500 personas habían concurrido al lugar. A las 3:45 hs, una persona no identificada hizo estallar el artefacto cerca de la pista principal. Minutos después, el público sintió los efectos del gas y se abalanzó sobre uno de los portones: el desalojo duró media hora y hubo numerosos golpeados y personas con problemas respiratorios, oculares y náuseas.

Al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez fueron derivadas siete personas de entre 22 y 29 años con politraumatismos. La más grave fue una joven de 23 años que se fracturó la cadera. Según los diarios de la época, ese fue el séptimo atentado del año con características similares contra confiterías bailables.

Ese episodio marcó el comienzo del fin de la disco de la bajada Sargento Cabral, y también de una zona que en esos años concentraba gran parte de la movida nocturna rosarina. La última vez que abrió sus puertas fue en julio de 2007, para festejar el Día del Amigo. Ahora, en octubre, Contrabando volverá a abrir por una noche, y sus pistas se llenarán una vez más con la mejor música de los 90.

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