Juegos Suramericanos

La natación argentina dejó su huella en Santa Fe 2026 con numerosas medallas y emocionantes historias


La última jornada de natación tuvo todo lo que hace especial a una competencia deportiva: medallas, remontadas, abrazos, emoción y una tribuna que acompañó hasta la última brazada. En el Invencible Centro Acuático Provincial de la ciudad de Rosario, la natación argentina cerró su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 dejando una colección de resultados y de historias.

Una de ellas tuvo como protagonista a Cecilia Dieleke, de apenas 16 años, que terminó convertida en la máxima medallista de la delegación argentina en estos Juegos. Pero lejos de vivirlo como un logro individual, la joven eligió poner el foco en sus compañeros. La nadadora terminó el torneo con siete medallas y fue parte de la posta que cerró la participación argentina en la natación. La emoción fue tanta que terminó prácticamente sin voz, después de alentar y gritar durante toda la definición.

“Quería que todos los chicos nos podamos llevar una medalla”, contó Cecilia, que además destacó la posibilidad de compartir una posta con quienes considera sus referentes. Para ella, la confianza de los entrenadores para afrontar una prueba tan importante fue otro de los motivos que hicieron especial el cierre.

Grandes actuaciones

También hubo una definición cargada de emoción para Santiago Grassi y Matías Chaillou, que terminaron segundos en una de las últimas pruebas del programa. Venían de estar cuartos y salieron a buscar una marca que habían escrito la noche anterior, como parte de una tradición que mantienen antes de cada competencia.

“Siempre apuntamos a arriba de todo. Este color es tesoro. Ustedes la ven plateada, pero para nosotros es oro”, resumió Grassi después de la carrera.

Chaillou contó que durante la prueba decidió no mirar posiciones y concentrarse únicamente en su recorrido. Recién levantó la cabeza al final, cuando vio el cartel y encontró a sus compañeros festejando.

Para Grassi, además, la medalla tuvo un componente que trascendió lo deportivo. El santafesino pudo competir acompañado por su familia y por una multitud que lo alentó desde las tribunas. Después de años de competir en el exterior y de vivir grandes torneos lejos de casa, sintió que esta vez pudo disfrutar de una experiencia diferente: nadar con su gente. “Es el sueño del pibe”, expresó.

Una formidable remontada

Malena Santillán también terminó los Juegos con una medalla que no estaba entre sus planes. Había comenzado la prueba desde el cuarto lugar y, pese a reconocer que no era una distancia que entrena habitualmente, logró meterse en el podio.

La alegría fue todavía mayor por el entorno. Santillán entrena en Unión de Santa Fe y tuvo en las tribunas a sus compañeros de club, a las categorías más chicas, a sus amigos y a su familia. “Para mí lo es todo”, contó.

Ahora llegará el momento de volver a entrenar y pensar en lo que viene. Entre sus próximos objetivos aparece el Mundial de pileta corta de fin de año, a la espera de la convocatoria.

Más que medallas

Las voces de los protagonistas dejaron una sensación que fue más allá de los podios. Grassi habló de una natación argentina que, según su mirada, “subió un escalón”, y dejó un mensaje especialmente dirigido a quienes estuvieron en las tribunas: encontrar un deporte que disfruten, hacerlo por elección propia y aprender a ser pacientes con los procesos.

Así, entre récords, medallas, remontadas y una tribuna que acompañó hasta el final, la natación argentina cerró su paso por los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La pileta quedará como escenario de competencia, pero también como el lugar donde durante varios días una nueva generación de nadadores pudo mirar de cerca a sus referentes y soñar con llegar aún más lejos.

QUINI SORTEOS