Para Bolivia, los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 fueron mucho más que una competencia. La delegación llegó pensando en el futuro y con un objetivo concreto: usar la experiencia para preparar a una nueva generación de atletas rumbo a los Juegos Bolivarianos de La Paz 2029, donde el país será anfitrión.
Lo explicó Martín Ernesto Judo, jefe de Misión de Bolivia, para quien la cita santafesina fue la primera instancia para proyectar ese desafío. «Es un evento en el cual Bolivia va a ser sede y ahí vamos a poder proyectar el equipo boliviano con esta base», destacó.
Una generación que empieza a crecer
El ráquetbol estaba entre las disciplinas más fuertes del país, pero la delegación también apuntó al desarrollo de los más jóvenes. Según Judo, la idea era darles competencia y experiencia para que lleguen mejor preparados a los próximos ciclos.
«Estamos proyectando la mayor cantidad de atletas jóvenes para que puedan tener un mejor desarrollo el 2029», señaló. Para el dirigente, ese proceso se construye paso a paso, con la expectativa de que el crecimiento sostenido traiga mejores resultados en los próximos años.
Una preparación «muy precaria»
La antesala a Santa Fe no fue sencilla. Judo reconoció que la preparación había sido «muy precaria» y que el Comité Olímpico Boliviano tuvo que asumir responsabilidades adicionales para garantizar la presencia de la delegación. Varios integrantes viajaron por tierra, entre ellos el propio jefe de Misión.
Pese a las dificultades, Bolivia mantuvo el compromiso de estar presente. «El compromiso y el amor por el deporte y la unión suramericana siempre van a estar muy metidos en el corazón y el sentimiento de Bolivia y del Comité Olímpico Boliviano», afirmó.
El deporte como puente entre los pueblos
Más allá de los resultados, Judo puso el acento en lo que, a su juicio, deja un evento como este: el encuentro entre países y los vínculos que se construyen a través del deporte. «El legado principal está en la hermandad que se va desarrollando entre los pueblos de Sudamérica», sostuvo. Agregó que el deporte puede ser una herramienta social capaz de unir naciones y promover la paz.
Durante su estadía valoró especialmente el acompañamiento del público. Las tribunas llenas y la presencia de niños y niñas en los escenarios fueron, para el dirigente, una muestra del impacto que los Juegos pueden tener más allá de las medallas.
«No solamente es campeón aquel que tiene una medalla en el pecho», reflexionó. Para Judo, también lo es quien incorpora los valores del deporte y los lleva a su vida cotidiana: «Los campeones son los que triunfan en la vida con los valores que el deporte te puede enseñar».
Judo destacó además el trabajo de Santa Fe, Rosario y Rafaela para recibir competencias de esta magnitud. Para Bolivia, esa capacidad de organización posicionó a la provincia como un referente regional y dejó una experiencia que trascendió lo deportivo.



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