La osteoporosis es una de esas enfermedades que actúan sin avisar. Se trata de una afección que provoca la pérdida de densidad y calidad del tejido óseo, lo que hace que los huesos se vuelvan más frágiles y aumenta considerablemente el riesgo de sufrir fracturas. Por eso se la conoce popularmente como la «enfermedad silenciosa»: en la mayoría de los casos no presenta síntomas visibles, y muchas veces la primera señal de alarma es directamente una fractura, que puede producirse incluso ante una caída leve o durante actividades tan cotidianas como agacharse o levantar un objeto. Marianela Ruani, del Colegio de Farmacéuticos, se acercó a los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario acerca de esta temática, en la cual, las zonas más afectadas suelen ser la cadera, la columna y la muñeca, lesiones que pueden impactar de lleno en la calidad de vida de quien las sufre.
Si bien la osteoporosis puede aparecer en cualquier persona, existen grupos con mayor predisposición a desarrollarla, especialmente las mujeres después de la menopausia y los adultos mayores. A esto se suman otros factores de riesgo que potencian su aparición, como la edad avanzada, los antecedentes familiares de la enfermedad o de fracturas, el bajo peso corporal, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el uso prolongado de ciertos medicamentos —como los corticoides— y el déficit de calcio y vitamina D.
El rol clave de la vitamina D
Entre todos estos factores, la vitamina D ocupa un lugar central. Su función es fundamental para la salud ósea, ya que favorece la absorción del calcio, el mineral indispensable para la formación y el mantenimiento de los huesos. Cuando el organismo tiene un déficit de esta vitamina, no logra aprovechar correctamente el calcio que se incorpora a través de la alimentación, y eso favorece la pérdida de masa ósea, allanando el camino hacia la osteoporosis.
La principal fuente de vitamina D es, sorprendentemente, gratuita: la exposición de la piel a la luz solar. También puede obtenerse, aunque en menor cantidad, a través de alimentos como los pescados grasos, la yema de huevo y los lácteos fortificados. Cuando estas fuentes no alcanzan a cubrir las necesidades del organismo, es el médico quien puede indicar la incorporación de suplementos, en una dosis que dependerá de la evaluación de cada paciente en particular.
El calcio, un compañero inseparable
La vitamina D no actúa sola. Trabaja en conjunto con el calcio, y tener niveles adecuados de una no reemplaza la necesidad de consumir suficiente cantidad del otro. Este mineral se encuentra principalmente en la leche, el yogur, los quesos, las sardinas con espinas y algunos vegetales de hoja verde, además de distintos alimentos fortificados. Mantener una alimentación equilibrada, entonces, se convierte en una de las principales herramientas para preservar la salud de los huesos a lo largo del tiempo.
En Argentina existen diversas presentaciones de vitamina D disponibles: gotas, cápsulas, ampollas bebibles y medicamentos combinados con calcio. Sin embargo, no todas las personas necesitan suplementación, y mucho menos en la misma dosis. La indicación siempre debe surgir de una evaluación médica y, en muchos casos, de los resultados de análisis de laboratorio. La automedicación o el consumo de dosis elevadas sin control profesional puede provocar efectos adversos, ya que el exceso de vitamina D también resulta perjudicial para la salud.
El tratamiento cuando la enfermedad ya está presente
Cuando la osteoporosis ya fue diagnosticada, el médico puede indicar medicamentos específicos, como los bisfosfonatos, que ayudan a disminuir la pérdida de masa ósea y reducen el riesgo de futuras fracturas. Para que estos tratamientos sean efectivos y no generen complicaciones, es fundamental seguir estrictamente las indicaciones del profesional de la salud.
Cómo prevenir la osteoporosis
La buena noticia es que la prevención puede comenzar mucho antes de que la enfermedad aparezca, y se sostiene en hábitos simples pero sostenidos en el tiempo:
- Mantener una alimentación rica en calcio.
- Favorecer una exposición solar moderada y segura.
- Realizar actividad física de manera regular, especialmente ejercicios que fortalezcan músculos y huesos.
- Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
- Consultar periódicamente al médico, en especial las personas con factores de riesgo.
- Realizar la densitometría ósea cuando así sea indicado.
El aliado de todos los días: el farmacéutico
En este cuidado integral de la salud ósea, el farmacéutico cumple un rol clave: acompaña en la promoción de hábitos saludables, educa sobre el uso adecuado de la vitamina D y el calcio, previene situaciones de automedicación y acompaña a los pacientes durante los tratamientos contra la osteoporosis. Ante cualquier duda sobre suplementos o medicamentos, la recomendación es siempre la misma: consultar con el médico o el farmacéutico, quienes podrán indicar la alternativa más adecuada para cada caso particular.
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