En un movimiento inesperado para la diplomacia en Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Israel y el Líbano han acordado un alto el fuego de 10 días. La tregua, diseñada para desescalar la reciente violencia fronteriza, entrará en vigor oficialmente a las 5:00 P.M. EST de hoy.
El anuncio se produjo a través de la plataforma Truth Social, tras una serie de conversaciones que el mandatario calificó como «excelentes» con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun. Este pacto surge apenas 48 horas después de una cumbre de paz en Washington, el primer encuentro bilateral de este tipo en más de 30 años.
Trump subrayó que este cese de hostilidades es solo el primer paso de una estrategia más amplia. Para consolidar el proceso, el presidente ha instruido a un equipo de alto nivel para liderar las negociaciones:
JD Vance, vicepresidente de EE. UU.
Marco Rubio, secretario de Estado.
Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
«Estos dos líderes han acordado que, para lograr la PAZ entre sus países, iniciarán formalmente este proceso», afirmó Trump, quien además confirmó que invitará a Netanyahu y Aoun a la Casa Blanca para profundizar en los términos de un acuerdo definitivo.
Pese al optimismo de la administración estadounidense, el anuncio enfrenta un obstáculo crítico: Hezbollah. El grupo terrorista, que posee un poder militar y político decisivo en el Líbano, no fue mencionado en el comunicado de Trump, lo que deja en el aire la efectividad real del cese al fuego en el terreno.
La reacción desde Beirut no se hizo esperar. El diputado de Hezbollah, Hussein Hajj Hassan, rechazó categóricamente el acercamiento:
«Las negociaciones directas con el enemigo son un grave pecado y un grave error… no sirven a ningún interés del país», declaró Hassan a la agencia AFP.


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