En vistas de la reciente noticia de un brote de hantavirus en un crucero en el Atlántico, que dejó hasta el momento tres víctimas fatales, surgen interrogantes en torno a esta enfermedad: de dónde proviene, cómo se contagia, qué síntomas desencadena.
Información publicada por el Ministerio de Salud de Argentina indica que el hantavirus es una zoonosis (enfermedad infecciosa que se transmite de forma natural de los animales vertebrados a los seres humanos) emergente producida por virus ARN (agente infeccioso que utiliza ácido ribonucleico [ARN] como material genético, en lugar de ADN, para replicarse dentro de las células huéspedes) de la familia Bunyaviridae.
En su transmisión participan roedores silvestres que funcionan como reservorios naturales: portan el virus de manera asintomática y eliminándolo en orina, saliva y excrementos. En el caso específico de la Argentina, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV) destaca la circulación de dos especies asociadas al Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH): el Orthohantavirus andesense y el Orthohantavirus mamorense.
La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles que contienen partículas virales procedentes de excreciones de roedores infectados. El Ministerio de Salud aclara que esto suele suceder en áreas silvestres, suburbanas o rurales, así como en peri-domicilios y estructuras cerradas infestadas por roedores.
En humanos, puede desencadenar dos formas clínicas graves: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (Asia y Europa) y el SCPH (América). Existe evidencia documentada de transmisión persona a persona, lo cual obliga a considerar potencialmente peligrosas todas las secreciones y fluidos humanos en contextos de brote.
También se reconocen otros modos de contagio, entre ellos el contacto de mucosas con excreciones infectadas -vía conjuntival, nasal o bucal- y la mordedura directa de roedores portadores del virus.
Sintomatología
Los síntomas iniciales, según el Ministerio de Salud de Argentina, suelen asemejarse a una gripe, con fiebre mayor a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. No suelen comprometer las vías respiratorias superiores en las fases tempranas.
Para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad resultan fundamentales la temprana detección y la atención médica. Las formas clínicas del hantavirus se clasifican en tres grandes grupos: forma febril indiferenciada, presentaciones con compromiso abdominal, renal, hemorrágico o neurológico y, en su forma más grave, el SCPH.


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