El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó este martes, en tono de broma, que Venezuela se convierta en el estado número 51 de su país y que, en lugar de votar a un presidente, elija a un gobernador. Lo dijo durante un acto en el puerto de Corpus Christi, Texas, en apoyo a los candidatos republicanos para las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
“Quizás algún día, muy pronto, Venezuela se convierta en un próspero estado número 51 de Estados Unidos”, lanzó ante sus seguidores. Y agregó: “Convirtámosla en el estado número 51 y, en lugar de un presidente, celebraremos elecciones para elegir a un gobernador”. No es la primera vez que el mandatario habla del tema: ya había hecho comentarios parecidos sobre Venezuela, y antes también sobre Canadá y Groenlandia. De todos modos, la idea no pasa de una provocación, porque sumar un nuevo estado requiere la aprobación del Congreso estadounidense y Trump no presentó ningún plan concreto.
El petróleo, en el centro de la relación
La frase no fue casual. Desde el hangar donde se hizo el acto se veía un buque cargado con crudo venezolano atracado en el puerto, que Trump mostró ante el público como símbolo del acercamiento con Caracas. “Quiero agradecer a Venezuela, con la que nuestra relación se ha vuelto muy, muy buena, excelente, y donde las mayores compañías petroleras están invirtiendo ahora miles y miles de millones de dólares”, afirmó. También vinculó ese petróleo con la promesa de bajar el precio de los combustibles en su país.
Ese vínculo se apoya en el acuerdo anunciado a fines de agosto. El gobierno venezolano le otorgó a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) concesiones por 100 años sobre 17 yacimientos que suman unos 65.000 millones de barriles, cerca de una quinta parte de las reservas del país. A cambio, una oficina del Pentágono recibió una participación del 35% en la empresa matriz, y Washington se aseguró el derecho a comprar parte de la producción a precio de costo. Los analistas, sin embargo, advierten que reactivar la producción venezolana llevará años y una inversión enorme.
La hoja de ruta hacia las elecciones
Los dichos de Trump llegaron un día después de que el Departamento de Estado presentara su plan para la transición venezolana. El primer paso es renovar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que tendría 32 nuevos magistrados antes de fin de año. Después vendría la reforma del Consejo Nacional Electoral (CNE), que quedaría limitado a funciones técnicas: organizar los comicios, contar los votos y publicar los resultados.
Con esos cambios hechos, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, debería declarar vacante la Presidencia, lo que abre un plazo constitucional de seis meses para votar. Así, las elecciones se harían previsiblemente en 2027, aunque Washington no dio una fecha precisa. El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que no puede haber comicios válidos sin reemplazar antes las instituciones que controló el chavismo.
El escenario se completa con la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense, el 3 de enero. Desde entonces el exmandatario está detenido en Nueva York y Rodríguez quedó al frente del gobierno. Tras esa intervención, la administración Trump restableció las relaciones diplomáticas con Caracas.
El regreso de María Corina Machado
En paralelo, la oposición venezolana volvió a ganar protagonismo con el regreso de María Corina Machado, líder de Vente Venezuela y premio Nobel de la Paz, después de diez meses en el exilio. Machado entró al país el domingo 25 de octubre cruzando la frontera desde Colombia. Pasó por Barquisimeto, en el estado Lara, y llegó de madrugada a Caracas, donde la recibieron miles de personas. Rodríguez, por su parte, opinó que la dirigente podría haberse ahorrado el “show”.
Leé la nota sobre su vuelta: María Corina Machado regresó a Venezuela: qué cambia y en qué contexto vuelve


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