El pasado 14 de julio se produjo el asesinato de Facundo Rico, un ingeniero argentino oriundo de la provincia de San Juan, en manos de un hombre de 65 años, que ingresó su domicilio en el barrio Las Tablas. El caso fue cerrado por las autoridades locales al descubrir que el asesino se quitó la vida menos de 24 horas después de haber cometido el crimen.
En este contexto, la familia de Rico dio su testimonio ante un medio sanjuanino, aclarando que, por desgracia, no pueden “aportar más información que la que se conoce por los medios». También expresaron su dolor ante el hecho, evitando agregar datos no confirmados sobre el expediente y rememorando con cariño al joven asesinado.
“Facundo era una persona maravillosa y ejemplar. Un chico que fue un gran hijo, un excelente primo, un chico que jamás estuvo involucrado en problemas, solidario y excelente profesional. Una verdadera desgracia este desenlace tan terrible para sus papás y toda la familia”, indicaron familiares.
La investigación de la Policía Nacional concluyó que el ingeniero recibió 13 puñaladas y presumen que conocía a su agresor porque la puerta no presentaba señales de haber sido forzada. En este sentido, el portero habría sido la única persona que lo vio salir del edificio tras el ataque. El hombre en cuestión, el asesino, creía que Rico mantenía una relación con su esposa, aunque esto no fue confirmado. Sí se sabe que ambos asistían al mismo gimnasio.
En la escena se hallaron restos de gas pimienta en las paredes, un elemento que, según la pesquisa, habría sido utilizado para impedir que Rico se defendiera. Junto al cuerpo también apareció el arma homicida.


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