Christa Pike, la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, Estados Unidos, se encuentra en estado crítico luego de que fracasaran dos intentos de ejecutarla con inyección letal. Según informaron sus abogados, Randy Spivey y Stephen Ferrell, la mujer de 50 años permanece internada con asistencia médica vital y su pronóstico es reservado.
La defensa aseguró que no pudo visitarla en el hospital y reclamó que se le conmute la pena capital. «Lo que nos han dicho es que está en estado crítico y que recibe atención médica para salvarle la vida», afirmó Spivey en una conferencia de prensa virtual. «No tenemos información precisa sobre su pronóstico ni sobre su estado de salud, sí sabemos que está viva», agregó.
Qué pasó durante la ejecución
El miércoles, en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, Pike recibió dos dosis de pentobarbital y sobrevivió. Fue trasladada a un hospital, aunque no de inmediato, y casi un día después seguía internada. Durante el procedimiento, la mujer se quejó del dolor que sentía: «Siento que mi brazo va a reventar», llegó a decir.
Periodistas que presenciaron la ejecución relataron que Pike siguió respirando y roncando de forma audible durante casi una hora después de las inyecciones. Según esos testimonios, en algunos momentos miró hacia la sala de testigos y llegó a preguntar al personal penitenciario si era normal sentirse así. Cuando los periodistas fueron retirados del lugar, la mujer seguía claramente con vida.
«Fue cruel y tortuoso»
Spivey, que presenció el procedimiento, contó que se usaron al menos siete agujas en el transcurso de una hora para intentar aplicar la inyección y que una de ellas salió doblada del brazo de Pike.
«Lo de anoche no fue solo ineficiente; fue cruel y tortuoso», afirmó el abogado. Explicó que Pike tenía problemas previos con sus venas y con las extracciones de sangre, y que por eso había pedido un método alternativo: un pelotón de fusilamiento integrado solo por mujeres, opción que la ley de Tennessee no permite.
«No era miedo a morir. Era miedo a una muerte prolongada, dolorosa y traumática, y eso fue lo que sucedió, solo que sin llegar a morir», sostuvo.
El defensor insistió con el pedido de clemencia: «Tras haber soportado más de 20 años en régimen de aislamiento y un intento de ejecución mediante inyección letal, Christa sufrió un castigo mayor que el de cualquier otra persona en la historia de la pena de muerte en Estados Unidos». Y concluyó: «El gobernador debe conmutar la condena de Christa ahora mismo».
Spivey también denunció que durante el procedimiento le dieron un número de emergencia para comunicarse con la Corte Suprema de Tennessee ante cualquier complicación, pero al llamar solo encontró un buzón de voz.
Reacciones internacionales
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió a Tennessee que desista de ejecutar a Pike. Desde su oficina señalaron en X que el caso muestra «múltiples razones por las que debería abolirse la pena de muerte» y calificaron de cruel el sufrimiento físico y mental que provocan los intentos fallidos, además de advertir que siguen sin resolverse dudas sobre la equidad del juicio.
Robin Maher, directora del Death Penalty Information Center (DPIC), organización de referencia en Estados Unidos sobre la pena capital, calificó la ejecución fallida como «sin precedentes».
El crimen por el que fue condenada
Pike tenía 18 años cuando, en 1995, junto a su novio, torturó y mató a golpes a Colleen Slemmer en un campamento de formación profesional para jóvenes. Su pareja, que entonces tenía 17 años, fue condenada a cadena perpetua. El caso tuvo gran repercusión por los detalles del crimen, que alimentaron rumores de rituales satánicos.
Tras una serie de recursos presentados por la defensa, que demoraron varias horas el inicio del procedimiento, la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó la ejecución el miércoles por la noche.
Los abogados habían pedido clemencia por la edad de Pike al momento del crimen y por sus problemas de salud mental. Según la defensa, padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia, aunque recién fue diagnosticada después de la condena. Sus abogados también afirmaron que sufrió violencia sexual, abandono y traumas profundos durante su niñez.
Ejecuciones suspendidas
Tras lo ocurrido, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió todas las ejecuciones previstas para este año y ordenó una investigación, medida que cuenta con el aval de la Fiscalía General del estado.


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