Rosario

Frondizi lo ordenó en 1962 y nunca se cumplió: la larga historia detrás del pedido para traer la bandera de Macha al Monumento


El proyecto aprobado la semana pasada por el Concejo Municipal de Rosario para gestionar el traslado de una de las banderas de Macha al Monumento a la Bandera desenterró una historia que llevaba décadas olvidada: en febrero de 1962, el presidente Arturo Frondizi ya había dispuesto exactamente lo mismo mediante un decreto que nunca se cumplió pero aún está vigente.

Así lo advirtió Miguel Carrillo Bascary, miembro del Centro de Estudios Belgranianos de Rosario, del Instituto Belgraniano de la República Argentina y ex director del Monumento. «La temática relativa a las banderas de Macha reaparece periódicamente en la historia y con ello arrecia la polémica. Pero en 1962 el gobierno de Frondizi lo había dispuesto, con motivo de los 150 años de la creación de la enseña patria», recordó.

¿Qué son las banderas de Macha?

Las banderas de Macha son las enseñas patrias más antiguas de las que se tiene registro. Se estima que pertenecieron a alguna unidad de las tropas que combatieron en el Alto Perú bajo las órdenes de Belgrano y fueron halladas en 1885 cerca del altar mayor de una capilla en Titiri, Macha (actual Bolivia). Eran dos estandartes: uno con tres franjas blanca, celeste y blanca —que hoy se conserva en el Museo Casa de la Libertad de Sucre, Bolivia— y otro con banda superior celeste, franja blanca central sin sol e inferior celeste, que desde 1896 integra el patrimonio del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

El proyecto aprobado por el Concejo busca que esta segunda bandera sea trasladada al Monumento para ser exhibida en la Galería de Honor de las Banderas, donde ya existe una réplica de la pieza que permanece en Bolivia.

Una mirada «centralista y mezquina»

El 27 de febrero de 1962 se cumplían 150 años del primer izamiento de la Bandera Nacional. Frondizi, que había llegado a la presidencia en 1958, no quiso dejar pasar el aniversario. A través del decreto Nº 1.285, firmado el 9 de febrero de ese año y refrendado por los ministros del Interior, Relaciones Exteriores, Educación y Defensa, entre otros, estableció un feriado nacional especial para esa fecha y dispuso el traslado de la bandera de Macha al Monumento rosarino.

Rosario recibió la noticia con júbilo y se preparó para el acto evocativo del 27 de febrero, «que se cumplió con todo lucimiento», según las crónicas de la época. Todo lo contrario ocurrió en ciertos ámbitos porteños: el director del Museo Histórico Nacional se negó a cumplir la orden presidencial, argumentando que una reliquia de tal importancia debía permanecer en Buenos Aires para que los argentinos no se vieran «obligados a peregrinar hasta Rosario» para apreciarla.

Para Carrillo Bascary, esa negativa fue «una muestra más del miope centralismo empeñado en minusvalorar al interior del país y a la ciudad de Rosario, en particular».

Poco después, el 29 de marzo de 1962, un golpe militar depuso a Frondizi. Con la caída del gobierno constitucional desapareció la comisión de homenaje, se intervino la provincia de Santa Fe y se alejó del cargo al gobernador electo Luis Cándido Carballo, quien desde su gestión como intendente de Rosario había impulsado el proyecto. El traslado se postergó para el 20 de junio de 1963, pero tampoco se concretó. A partir de entonces, desapareció toda referencia al tema.

Décadas de reclamos sin respuesta

El asunto recién volvió a la agenda en 2004, durante el Encuentro Nacional Belgraniano, cuando se firmó la «Resolución de Rosario» promoviendo el cumplimiento efectivo del decreto de 1962. Los reclamos se enviaron a la Presidencia, al Congreso, a la gobernación, a la Legislatura provincial y al municipio. Los únicos ecos positivos fueron una declaración unánime de la Cámara de Diputados de Santa Fe y la decisión del entonces intendente Miguel Lifschitz de iniciar gestiones ante el Ministerio de Cultura de la Nación.

Cuando el pedido llegó al ministerio, el Director Nacional de Patrimonio y Museos dictaminó que la bandera no podía cederse al Monumento por ningún motivo, al estar inventariada en el Museo Histórico. El argumento, señaló Carrillo Bascary, ignoraba que el municipio no pedía la propiedad de la pieza sino su comodato —un préstamo gratuito— que en ningún caso la sacaría del inventario del museo nacional.

El historiador volvió a insistir con el proyecto en 2010 y en 2012, sin mayor respuesta.

Hoy, más de seis décadas después del decreto de Frondizi, el Concejo Municipal retomó el reclamo. Para Carrillo Bascary, concretar el traslado sería «una justa y oportuna reivindicación» de la identidad de Rosario con el más antiguo de los símbolos nacionales, y también la reafirmación de «la prevalencia del principio de legalidad» frente a lo que calificó como el capricho de un funcionario que se arrogó la potestad de ignorar un decreto presidencial constitucional que, técnicamente, sigue vigente.

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