A cinco días del femicidio de Carina Andrea Candelas —asesinada a puñaladas por su expareja dentro de la farmacia céntrica de Rosario donde trabajaba—, la querella, a cargo del abogado Ignacio Carbone, presentó ante el Ministerio Público de la Acusación una serie de medidas probatorias urgentes. El propósito central de la representación legal de la familia es reconstruir en detalle y con la mayor objetividad posible la vida cotidiana de Martín Laureano Banchero —quien será imputado este martes por el crimen— durante las semanas previas al ataque.
El equipo jurídico apunta a reconstruir minuciosamente el comportamiento personal, familiar, laboral y social del acusado antes del hecho. Banchero permanece detenido e internado en el Hospital José María Cullen de Santa Fe.
Entre las medidas solicitadas figura la investigación de un viaje que el imputado hizo junto a su hija a San Carlos de Bariloche entre el 5 y el 10 de agosto de 2026, pocos días antes del homicidio. La querella aportó datos sobre la contratación del viaje, los vuelos y la agencia de turismo involucrada, y pidió que se tome declaración formal al personal que intervino en esa gestión.
También se requirió documentación sobre el desempeño laboral habitual de Banchero, para establecer cómo era su desenvolvimiento diario en ese período, así como pruebas vinculadas a la organización de sus actividades futuras. Para Carbone, esta reconstrucción de hechos —sustentada en registros, testimonios y pruebas materiales— resulta indispensable para contar con una base objetiva e incuestionable.
La querella impulsa además líneas de investigación sobre episodios previos al 19 de agosto de 2026. Se pidió identificar y tomar testimonio a compañeros de trabajo y personas del entorno de Carina Candelas, con el fin de esclarecer situaciones de hostigamiento que ya habían sido puestas en conocimiento de la Fiscalía. Para preservar esas pruebas, se solicitó con carácter urgente el resguardo de cámaras de seguridad y registros digitales correspondientes a esos días.
En cuanto al día del crimen, la querella busca cruzar las filmaciones de las cámaras de seguridad del entorno de la farmacia —ubicada en Dorrego y Zeballos, donde Carina trabajaba— con los datos de telecomunicaciones y los desplazamientos de Banchero. Según la información preliminar, el acusado llegó en auto, entró al local, cometió el ataque y huyó de inmediato en el mismo vehículo. Para la representación legal, es clave reconstruir la actividad digital y las comunicaciones antes, durante y después de esa secuencia.
Frente a las versiones que circulan públicamente sobre el estado de salud mental de Banchero, y ante la posibilidad de que ese factor cobre peso en el proceso judicial, la querella se mostró sumamente cauta. «La familia y esta representación jurídica no efectuarán diagnósticos médicos ni psiquiátricos a través de los medios», subrayó Carbone.
De todos modos, el abogado advirtió que cualquier eventual pericia médico-legal sobre la capacidad de comprensión del acusado al momento del hecho deberá contrastarse rigurosamente con su conducta real en los días previos. Según la querella, la planificación de proyectos futuros, el viaje turístico, su desempeño laboral habitual y sus interacciones cotidianas conforman la evidencia objetiva necesaria para confrontar cualquier planteo de inimputabilidad dentro del marco de la legislación penal argentina.
Sobre la salud mental del acusado se refirió también su defensor, el exfiscal Mariano Ríos Artacho, quien sostuvo en declaraciones radiales que Banchero tiene diagnóstico de bipolaridad, realiza tratamiento psiquiátrico y estaba medicado.


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