Un 23 de octubre de 1951 nacía en La Plata Federico Moura, el artista que, al frente de Virus durante la década del 80, le dio al rock argentino una estética completamente nueva al poner la sensualidad en primer plano. La banda que compartía con sus hermanos Julio y Marcelo fue pionera en traer a la escena local los sonidos de la new wave, con canciones pegadizas, bases sintéticas y letras cargadas de humor e ironía.
Moura, que murió de manera prematura en diciembre de 1988 a causa del sida, construyó una figura de frontman inédita para la época, basada en la ambigüedad sexual. Esa propuesta se apoyaba en la delicadeza de sus movimientos, en el cuidado minucioso de las puestas en escena que él mismo ideaba y en una expresividad sutil, algo que descolocaba a un público rockero acostumbrado a referentes de perfil viril o centrados en el compromiso político y poético.
Un quiebre en la estética del rock
Aunque al principio fue cuestionado, su aparición marcó el punto de partida para que el rock argentino, desde una mirada hedonista, empezara a incluir la diversidad sexual y a hablar del placer sin caer en el chiste fácil. El músico Leo García recordó hace algunos años que lo verdaderamente innovador de Moura era su estética y su presencia escénica: “No era solo cantar, sino que también tenía una expresión corporal que era alucinante”. Además, contó que el propio cantante se ocupaba de armar y enfocar las luces del escenario, y lo definió sin dudar como “el mejor frontman que vi en vivo”.
El cineasta Sergio “Cucho” Costantino, que retrató la vida del músico en el film “Imágenes paganas”, puso el foco en su costado esteta y en el nuevo look que llevó al rock nacional. Según explicó, Moura se animó a vestirse de forma rara y elegante en un ambiente que no le daba importancia ni a la ropa ni a la puesta escénica: “Fue el frontman que trajo un cambio que necesitábamos, tanto en la música como en el look”. Sin embargo, descartó que eso respondiera a su orientación sexual y prefirió describirlo como “un vanguardista, un hedonista total”, un hombre culto que, según le contaron sus compañeros de banda, nunca levantó una bandera ni se le conoció pareja, aunque era el más valiente del grupo.
Lo que dicen las nuevas generaciones
La cantautora Vale Cini destacó que el líder de Virus “trajo la diversidad, algo más andrógino”, con una poesía distinta que hablaba abiertamente de sexo y que llevó lo homoerótico a la música y a los escenarios. Para ella, se trató de un aporte muy necesario para la escena.
En la misma línea, el músico Nahuel Briones trazó un paralelo risueño al afirmar que Moura logró “conquistas que, como pasa con el peronismo, te guste o no, las usás”. Resaltó que cantaba de una forma muy bella en una época dominada por un estilo áspero, y que eso “generó la posibilidad de cierto orgullo gay o de ser quien sos sin tener que modificar tu personalidad”. Aun así, Briones aclaró que para el mundo artístico gay fueron más determinantes figuras como Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, ya que, a su entender, Virus seguía siendo una banda con una energía masculina en su forma de desear.


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