Los mercados energéticos globales vivieron una jornada de alivio este viernes. Tras semanas de tensión máxima, el precio del petróleo registró una caída abrupta cercana al 10%, impulsada por el anuncio de Irán sobre la apertura temporal del estrecho de Ormuz. Esta medida se da en el marco de un alto el fuego pactado con Estados Unidos, lo que reduce el temor a un desabastecimiento global.
La cotización del crudo Brent, referente en Europa, cerró en 89,43 dólares por barril, lo que supone un retroceso del 8,93% (una pérdida de 8,77 dólares). Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en EE. UU., finalizó en 81,53 dólares, tras una caída semanal acumulada del 14%.
Este desplome refleja el cambio de sentimiento entre los inversores, quienes ahora apuestan por una resolución diplomática en Oriente Medio tras la entrada en vigor de una tregua de diez días entre Israel y Líbano.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump reforzó el optimismo del mercado. «Creo que estamos muy cerca de llegar a un acuerdo con Irán», afirmó el mandatario ante la prensa. Trump también utilizó sus redes sociales para pedir a Hezbollah moderación durante este periodo crítico y aseguró que el proceso de paz progresa «maravillosamente» (swimmingly).
La caída del precio del barril golpeó de inmediato a las grandes corporaciones del sector:
Chevron: cayó un 1,3%.
Exxon Mobil: cedió un 1,6%.
ConocoPhillips: bajó un 1,8%.
En contraste, los índices tecnológicos celebraron la noticia. El Nasdaq extendió su racha ganadora a doce jornadas consecutivas de alzas —su mejor periodo desde 2009—, beneficiado por la perspectiva de una inflación energética más controlada y una mayor estabilidad en el suministro global.
Pese al respiro de esta semana, el petróleo sigue arrastrando un alza anual del 51%. Los analistas advierten que la calma podría ser transitoria: la reapertura de Ormuz es temporal y los objetivos militares de Israel frente al régimen iraní siguen vigentes. Por ahora, el mercado se mantiene a la expectativa de que el cese de hostilidades se convierta en una estabilidad permanente.


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