Cristina Kirchner volvió a estar en el centro de la escena judicial con una declaración cargada de tensión en el juicio por la causa Cuadernos. En su presentación ante el Tribunal Oral Federal, la ex mandataria no solo rechazó las acusaciones en su contra, sino que también mantuvo cruces con los jueces en distintos pasajes de la audiencia.
Uno de los momentos más llamativos se produjo cuando fue consultada por apodos y antecedentes mencionados en la investigación. Lejos de responder de manera protocolar, la ex presidenta adoptó un tono crítico y desafiante, cuestionando el sentido de esas preguntas dentro del proceso judicial y poniendo en duda la solidez de la causa. “Me dicen Cristina, podría decirle algunos otros, pero no me parecen adecuados” indicó.
A lo largo de su exposición, Cristina Kirchner insistió en que es víctima de una persecución política y judicial. En ese sentido, aseguró que las acusaciones carecen de sustento y lanzó fuertes críticas contra el funcionamiento del Poder Judicial, al que acusó de actuar con parcialidad.
Además, rechazó de plano las imputaciones vinculadas al presunto sistema de recaudación ilegal en la obra pública. “Si me hubiera robado millones de dólares, no estaría acá”, planteó durante su intervención, en una de las frases más resonantes de la jornada.
El intercambio con el tribunal dejó en evidencia el clima que atraviesa el juicio, donde no solo se discuten hechos de corrupción sino también el trasfondo político del proceso. La actitud de la ex mandataria marcó el tono de una audiencia que combinó definiciones judiciales con un fuerte componente discursivo.
De esta manera, la causa Cuadernos sumó un nuevo capítulo de alto voltaje, con una declaración que no pasó desapercibida y que anticipa nuevas instancias de tensión en un juicio clave para la política argentina.


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