A pesar de los malos números que dejaron en julio la industria manufacturera y la construcción, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó su respaldo a los resultados económicos y financieros del programa de ajuste que lleva adelante el gobierno de Javier Milei. Además, confirmó que la próxima misión de staff llegará al país el 21 de septiembre para iniciar una nueva revisión.
Durante una conferencia de prensa en Washington, Julie Kozack, vocera del organismo, hizo un balance positivo de la gestión económica: destacó dos años consecutivos de superávit fiscal primario —algo que no ocurría hacía 15 años—, una inflación que bajó a valores cercanos al 30%, la reactivación del crecimiento, la reducción de la pobreza, la recomposición de las reservas internacionales y un fortalecimiento de la confianza del mercado.
Consultada puntualmente por la caída de los índices industriales y de la construcción, Kozack relativizó el dato puntual y puso el foco en la tendencia de fondo: explicó que el FMI mira la trayectoria general de la economía y las reformas que la sostienen, por encima de las oscilaciones que puedan darse mes a mes.
Morosidad bajo la lupa, pero sin alarma
La vocera también fue interrogada por los niveles elevados de créditos en mora. Reconoció que el Fondo monitorea de cerca ese indicador, aunque descartó que represente hoy un riesgo para la estabilidad financiera del país. Según explicó, el endeudamiento de los hogares argentinos sigue siendo bajo en términos comparativos —equivale a cerca del 8% del PBI, por debajo de otros países de la región— y remarcó que el sistema bancario muestra buenos niveles de capitalización, liquidez y provisiones, que cubren más del 85% de la cartera irregular.
Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, es considerada una aliada clave de Milei y de Luis Caputo en Washington, y buena parte del discurso de Kozack reflejó esa misma lectura técnica y política. La vocera admitió que el crecimiento reciente estuvo apoyado sobre todo en los sectores energético, minero y agrícola, y que tanto el Fondo como el Gobierno coinciden en la necesidad de ampliar esa base para sostener la recuperación en el tiempo.
Los números que preocupan
Los datos oficiales del Indec confirman el mal momento de dos sectores clave para el empleo y el nivel de actividad. En julio, la industria cayó 5% respecto a junio y 4,9% frente al mismo mes del año anterior, con lo que acumula una baja del 2,6% en lo que va de 2026. La construcción, por su parte, retrocedió 4,6% en la comparación mensual desestacionalizada y 4,5% en la interanual.
Ese deterioro llevó a las consultoras del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) a recortar su proyección de crecimiento del PBI a 2,1% para todo el año, muy por debajo del 3,5% que el propio FMI manejaba apenas unos meses atrás y del piso del 3% que varios economistas privados daban por seguro.
La caída fue generalizada: 12 de las 16 divisiones industriales relevadas registraron retrocesos interanuales, con bajas particularmente marcadas en aparatos e instrumentos, maquinaria y equipo, y en el sector textil, de indumentaria, cuero y calzado. La combinación de una industria que profundiza su contracción y una construcción que vuelve a caer enciende una señal de alerta sobre el nivel de actividad del segundo semestre.
Entre el “Estado Presente” y la causa Malvinas
Frente a estos números, Caputo había anunciado medidas bajo el concepto de «Estado Presente», como créditos hipotecarios financiados con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). Sin embargo, semanas después, ese anuncio parece haber quedado como un hecho aislado. Todo indica que Milei apuesta más, en clave electoral, a la «causa sagrada de Malvinas» que a mostrar mejoras concretas en el terreno económico.
El FMI, de todos modos, avala el rumbo asumido por la administración libertaria y no espera que Argentina deba pedir un waiver en la próxima revisión. A diferencia de las dos revisiones anteriores, el país cumpliría esta vez con las metas de emisión monetaria, reservas del Banco Central y superávit fiscal. El incumplimiento sucesivo en la meta de reservas quedó atrás gracias a la estrategia financiera sostenida por el titular del BCRA, Santiago Bausili.
Aun así, el organismo sabe bien qué puede pasar en la Argentina cuando se acercan las elecciones presidenciales: una caída sostenida de los sectores productivos podría terminar favoreciendo a la oposición en las urnas. No es la primera vez que ocurre algo así: Mauricio Macri supo ser el «rockstar» del FMI y de Washington, hasta que fue derrotado por Cristina Fernández de Kirchner, que llevó a Alberto Fernández como candidato presidencial.
Hoy el lugar de «rockstar» en el Fondo y en Washington lo ocupa Milei, mientras la economía real no logra despegar y el peronismo todavía dirime sus diferencias internas. En octubre, cuando Caputo se reúna con Kristalina Georgieva en la conferencia anual del FMI, quedará más claro si los malos números de julio se consolidaron en agosto o si, finalmente, fueron solo una falsa alarma.


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