Economía

El FMI bajó dos puntos su pronóstico para Argentina, pero se muestra optimista con el año próximo


El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó cerca de dos puntos su previsión de crecimiento para la Argentina en 2026, aunque se mostró confiado en que la actividad tomará más impulso durante 2027. El organismo atribuyó la corrección a datos económicos más débiles que los esperados y aclaró que eso no altera su visión de fondo sobre el rumbo de la economía.

Las definiciones se conocieron este viernes 16 de octubre, en la conferencia de prensa del Departamento del Hemisferio Occidental durante las Reuniones Anuales, donde se presentó la edición de octubre de 2026 del informe regional Regional Economic Outlook, titulado Turning Tailwinds into Lasting Gains. Encabezó la exposición el director del departamento, Nigel Chalk, acompañado por los directores adjuntos Luis Cubeddu, Ana Corbacho y Dora Iakova, y por el responsable de Comunicación, José Luis de Haro. Además del crecimiento, los funcionarios respondieron preguntas sobre la tercera revisión del programa, la acumulación de reservas, los vencimientos de deuda y las reformas vinculadas con la inversión y el empleo.

Por qué bajó el pronóstico y qué espera el FMI

Chalk reconoció que los números que llegaron a lo largo del año quedaron por debajo de lo que el organismo había proyectado en abril. “Es cierto que redujimos nuestra previsión de crecimiento para la Argentina este año alrededor de dos puntos”, admitió, aunque explicó que ese ajuste respondió principalmente a los datos recibidos. Entre los factores que pesaron sobre la corrección mencionó una demanda interna más lenta y condiciones financieras más ajustadas.

A pesar de ese recorte, el funcionario sostuvo que el Fondo prevé un cambio de ritmo en la actividad desde ahora y durante el año próximo, para el cual maneja una proyección más alta. Según su lectura, la economía volverá a crecer a medida que la demanda se recupere de manera gradual. “El proceso de ajuste nunca es fluido”, señaló al describir lo que el organismo observó en la economía real, antes de anticipar “una aceleración muy positiva del crecimiento” para 2027.

Chalk vinculó esas expectativas con las reformas del lado de la oferta, que a su entender apuntan a destrabar cuellos de botella y ya muestran resultados. Sus respuestas también abordaron la necesidad de que esa expansión llegue a más sectores y trabajadores, un punto sobre el que profundizó luego su colega Cubeddu.

Empleo, inversiones y mercado de capitales

Cubeddu afirmó que el Fondo y el Gobierno comparten la idea de que los avances en la estabilización deben traducirse en más crecimiento y más empleo. Entre las herramientas que considera clave, destacó la profundización de los mercados de capitales, a la que calificó como un aspecto crítico, las medidas para impulsar el crédito hipotecario y la necesidad de dar mayor flexibilidad al mercado laboral.

En ese sentido, recordó que a comienzos de este año se aplicó una reforma laboral que, según su visión, ayudará a facilitar la creación de puestos de trabajo. También subrayó la importancia de concretar los proyectos ya aprobados: “Hay más de USD 50 mil millones en inversiones aprobadas”, precisó, y señaló que existen oportunidades para empezar a ejecutarlos. A eso sumó la aceleración de las obras vinculadas con las concesiones viales otorgadas recientemente.

Para el director adjunto, si se mantiene la prudencia macroeconómica, todos estos elementos pueden incidir positivamente en la evolución de la economía. En esa línea, consideró que la Argentina estará en condiciones, con el tiempo, de lograr un mayor crecimiento y una mayor generación de empleo.

La tercera revisión del acuerdo

Consultado por la tercera revisión del programa y por la posibilidad de cambios en el calendario de pagos, en las metas o en el monto del acuerdo, Chalk evitó dar precisiones y se limitó a describir el estado de las negociaciones. Contó que una misión técnica del organismo viajó a Buenos Aires y que luego hubo nuevos encuentros durante las Reuniones Anuales, en conversaciones que, según dijo, avanzan bastante bien.

“Anticipamos una decisión sobre un acuerdo a nivel de staff pronto”, adelantó el funcionario, aunque aclaró que todavía quedan puntos por cerrar. De todos modos, relativizó su peso: explicó que no se trata de cuestiones de gran magnitud, sino de ajustar algunos detalles del programa.

Vencimientos de deuda y reservas

Otro eje de las preguntas fue la capacidad del país para afrontar vencimientos de deuda que superan los USD 25 mil millones en 2027, un año electoral, y su posibilidad de acceder al financiamiento en los mercados internacionales y locales. Cubeddu respondió que el Gobierno cuenta con un programa de financiamiento sólido y coherente para cumplir con sus obligaciones durante lo que resta de este año y el próximo. “Confiamos bastante en que las autoridades están en condiciones de cumplir esas obligaciones”, afirmó.

Uno de los pilares de esa confianza es la acumulación de reservas: según detalló, el Banco Central compró más de USD 15 mil millones, y las reservas internacionales netas se ubican muy por encima de las metas fijadas en el acuerdo. El funcionario consideró ese dato determinante a la hora de evaluar las necesidades de financiamiento del país.

También destacó el trabajo para estirar los plazos de la deuda en pesos. A comienzos de año, apenas el 15% de esas obligaciones vencía después de las elecciones, mientras que hoy esa proporción se acerca al 50%, un cambio que, según explicó, reduce el riesgo de refinanciación. En cuanto a los compromisos en moneda extranjera de 2027, aseguró que existe un plan ya anunciado, en ejecución y con alternativas de contingencia, que permitirá al país afrontar esos pagos.

Deuda en baja, tipo de cambio estable

Al explicar por qué el Fondo confía en la continuidad de las reformas, Chalk resaltó el cambio en el régimen fiscal y señaló que la Argentina es uno de los pocos países de América Latina donde la relación entre deuda y PIB baja en lugar de subir, y además lo hace con bastante rapidez. A eso sumó mejoras importantes en el marco monetario y una mayor estabilidad del tipo de cambio.

“Se están acumulando reservas, así que hay muchas cosas positivas que están ocurriendo”, resumió. En el informe regional, el organismo ubicó a la Argentina entre los países que llevan adelante planes ambiciosos de consolidación fiscal, junto con Bolivia, Ecuador y El Salvador.

En un tramo dedicado a la región, Chalk señaló que en los últimos años se observa un cambio en la dirección de las políticas económicas de varios países, proceso que el FMI busca acompañar con asistencia técnica, recomendaciones, desarrollo de capacidades y financiamiento. Planteó que América Latina necesita atraer inversiones, elevar la productividad y acelerar la creación de empleo mediante reformas en áreas como la regulación, la infraestructura, el capital humano, la competencia, la integración comercial y la digitalización. En ese grupo de países que avanzaron en esa dirección incluyó a la Argentina, Ecuador, El Salvador y Honduras.

La conferencia cerró con una ronda de preguntas por país, sin que los funcionarios anunciaran cambios concretos en las condiciones del programa argentino ni nuevos desembolsos.

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