La Comisión de Gobierno del Concejo Municipal de Rosario inició el análisis de un proyecto presentado por el concejal Pablo Basso (Movimiento Evita) que propone la creación de un Régimen de Incentivos Fiscales para la Ocupación de Locales Comerciales Vacíos, con el objetivo de favorecer la reapertura de inmuebles que llevan al menos seis meses sin actividad en el área central de la ciudad.
La iniciativa alcanza al polígono delimitado por avenida Pellegrini, bulevar Oroño, avenida Belgrano y el río Paraná, una amplia zona que comprende buena parte del área central y sus principales corredores comerciales.
El proyecto contempla beneficios tanto para comerciantes como para propietarios. Quienes alquilen uno de esos locales para abrir un comercio accederían a la exención del 100% del Derecho de Registro e Inspección (Drei) durante el primer año de actividad, una bonificación del 50% durante el segundo año, y la exención total de la Tasa por Habilitación de Comercio. Por su parte, los propietarios que alquilen un inmueble con seis meses o más de inactividad obtendrían una bonificación del 50% de la Tasa General de Inmuebles (TGI) mientras dure el contrato de locación.
El concejal Mariano Romero, también firmante de la iniciativa, planteó durante el debate que la propuesta se dirige puntualmente al casco histórico porque es el sector que actualmente presenta la mayor cantidad de locales sin ocupar, y remarcó que se trata de comercios que no tributan y que, además, pueden acumular deuda de TGI al no generar actividad económica.
Por su parte, la concejala Anahí Schibelbein hizo referencia a la existencia de otros proyectos con objetivos similares ya presentados en el cuerpo y planteó la necesidad de evaluar el costo fiscal que implicaría la medida. En la misma línea se expresó el concejal Juan Pedro Aleart, quien también consultó por qué la iniciativa se circunscribe únicamente al casco histórico y no se extiende a toda la ciudad.
Al respecto, se argumentó que el área central es la zona más golpeada en términos productivos, a diferencia de los centros comerciales a cielo abierto de otros barrios, donde incluso existen listas de espera para alquilar locales: en Empalme, por ejemplo, la ocupación creció un 15%. Esta diferencia se explicaría por cambios en los hábitos de consumo, con mayor peso del comercio de cercanía y de las compras digitales, sumado a la caída general del consumo en el mercado interno.
El proyecto continuará en estudio en la comisión, en momentos en que la situación del centro de Rosario volvió a instalarse como tema de debate, a partir del aumento de locales vacíos y distintas propuestas —desde reclamos sobre accesibilidad y transporte hasta la idea de desarrollar un polo comercial de estilo «barrio chino»— que buscan revertir la pérdida de actividad en la zona.


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