Para Mastroianni, el camino hasta el podio no fue sencillo. El lunes previo había quedado tercero en el programa corto, y llegó a la instancia decisiva con nervios y ansiedad, algo que dijo trabajar junto a su psicóloga y con una rutina de concentración propia antes de cada presentación. Esa preparación, sumada al aliento del público de su ciudad, lo llevó a salir a la pista dispuesto a jugárselo todo en cada salto.
El deportista remarcó lo particular que fue competir en Rosario, algo que consideró un privilegio que pocos atletas de otros países pueden vivir, y agradeció el acompañamiento de su familia y de todo su equipo durante el proceso. También dedicó parte de su logro a las nuevas generaciones del patinaje artístico argentino, a quienes dijo sentir que representa junto al resto del plantel nacional.
Tras la medalla, Mastroianni se tomará apenas unos días de descanso antes de volver a los entrenamientos: en dos semanas compite en el Mundial de patinaje artístico que se disputará en Asunción, Paraguay, la próxima parada de una temporada que, con esta plata como local, ya tiene un capítulo asegurado en su historia deportiva.



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