Información General

Día Mundial de la Salud Sexual: la sífilis en su punto más alto en Argentina


Este viernes 4 de septiembre es el Día Mundial de la Salud Sexual, y en ese marco la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario elaboró un informe que advierte sobre la propagación de la sífilis. Los casos alcanzaron en 2025 el número más alto registrado en la historia epidemiológica de Argentina: 46.799 notificaciones en todo el país, una cifra que vuelve a poner a las infecciones de transmisión sexual (ITS) en el centro de la agenda sanitaria.

Santa Fe no quedó al margen de esta tendencia. Durante 2025 se notificaron 5.353 casos de sífilis, frente a los 5.313 registrados en 2024. La tasa provincial pasó de 170,9 a 170,6 casos cada 100.000 habitantes. Aunque los números muestran un amesetamiento tras años de crecimiento sostenido, la tasa continúa en su punto más alto y se ubica muy por encima del promedio nacional, que fue de 117,2 casos cada 100.000 habitantes. Con esos valores, Santa Fe quedó como la sexta jurisdicción del país con mayor tasa de sífilis.

Una tendencia que afecta especialmente a los jóvenes

El aumento de las infecciones no es exclusivamente argentino. La OMS estimó que unos 8 millones de personas de entre 15 y 49 años adquirieron sífilis en el mundo durante 2022. En las Américas, la OPS calculó 4,2 millones de nuevas infecciones durante 2024, unas 500.000 más que en 2022.

En Argentina, el 76% de los casos notificados en 2025 correspondió a personas de entre 15 y 39 años. El grupo de 20 a 24 años registró la mayor incidencia, con 290,6 casos cada 100.000 habitantes.

También aparece una diferencia significativa según el género: en ese grupo etario, la tasa llegó a 366 casos cada 100.000 mujeres, frente a 218,2 cada 100.000 varones. Los datos, por sí solos, no permiten establecer una causa única para esa diferencia. Una explicación posible es la mayor oportunidad diagnóstica de las mujeres, que tienen más contacto con el sistema sanitario a través de controles ginecológicos, anticoncepción y embarazo. Pero también pueden influir factores sociales y económicos: el acceso desigual a información y métodos preventivos, las dificultades para negociar el uso del preservativo, situaciones de violencia o coerción y una menor autonomía sexual en determinados contextos.

El desafío de la sífilis congénita

La concentración de las tasas más altas entre mujeres en edad reproductiva tiene una consecuencia particularmente preocupante: la transmisión de la sífilis durante el embarazo. Hasta la semana epidemiológica 13 de 2026, Argentina había notificado 202 casos de sífilis congénita, frente a una mediana histórica de 165 casos para el mismo período.

A nivel mundial, la OMS estimó alrededor de 700.000 casos de sífilis congénita en 2022, asociados a unos 390.000 desenlaces adversos del embarazo, entre ellos muertes fetales y neonatales, prematurez y bajo peso al nacer.

Se trata, en gran medida, de una enfermedad prevenible: el control adecuado del embarazo, el testeo oportuno, el tratamiento con penicilina de la persona gestante y el abordaje de sus parejas sexuales pueden interrumpir la transmisión. «Cada caso registrado duele: señala un punto donde el sistema de salud no llegó a tiempo», plantea Damián Lerman Tenenbaum, médico infectólogo y vicedecano de Medicina (UNR).

Gonorrea: el otro frente de preocupación

La sífilis no es la única ITS que genera preocupación. La gonorrea también representa un desafío sanitario, no solo por la cantidad de infecciones, sino por la creciente resistencia del gonococo a los antibióticos. La OMS estimó 82,4 millones de nuevas infecciones de gonorrea en el mundo durante 2020, entre personas de 15 a 49 años.

El informe EGASP 2025 de la OMS, que reúne datos de 2024 de 13 países de su red centinela, mostró que entre 2022 y 2024 la resistencia a ceftriaxona pasó del 0,8% al 5%, mientras que la resistencia a cefixima aumentó del 1,7% al 11%. En el caso de la ciprofloxacina, alcanzó el 95% de los aislamientos estudiados. Esos porcentajes corresponden a los sitios participantes de la red y no representan una prevalencia mundial: Argentina no forma parte de esa red, y la vigilancia local está a cargo del INEI-ANLIS Malbrán.

De todos modos, los datos funcionan como una señal de alerta. La resistencia a ceftriaxona genera especial preocupación porque ese antibiótico continúa siendo uno de los pilares para el tratamiento de la gonorrea. Por eso, los especialistas plantean la necesidad de fortalecer el diagnóstico, la vigilancia microbiológica y el uso responsable de los antimicrobianos.

Llevar el testeo hasta donde están las personas

Una de las herramientas centrales para enfrentar las ITS es descentralizar el diagnóstico. Las pruebas rápidas permiten detectar sífilis en centros de atención primaria, espacios comunitarios y otros puntos de atención sin necesidad de contar con una infraestructura compleja de laboratorio, y permiten obtener resultados en pocos minutos.

«No siempre debemos esperar a que las personas lleguen al sistema sanitario: el sistema también debe acercar el testeo a las personas», plantea la propuesta. La estrategia resulta especialmente importante porque muchas ITS pueden desarrollarse sin síntomas: una persona puede tener una infección y transmitirla sin saberlo.

Preservativos y educación: dos herramientas que deben ir juntas

La prevención no termina en el diagnóstico y el tratamiento. La respuesta sanitaria también requiere garantizar el acceso a preservativos y sostener políticas de educación sexual integral.

Durante 2025 se registraron dificultades en la provisión nacional de preservativos, y distintas jurisdicciones debieron afrontar el abastecimiento con recursos propios. En Santa Fe se destinaron cerca de 2.800 millones de pesos para cubrir ese faltante. Pero tener un preservativo disponible no garantiza que sea utilizado: allí aparece un componente clave, la educación. Saber cómo se transmiten las ITS, entender que pueden no presentar síntomas, y conocer que el testeo es gratuito y no requiere autorización de otra persona son conocimientos fundamentales para reducir los riesgos.

También es necesario incorporar una perspectiva de género. Las mayores tasas entre mujeres jóvenes no se resuelven únicamente distribuyendo preservativos: también hay que trabajar desde edades tempranas sobre vínculos, consentimiento, prevención y autonomía sexual, tanto con mujeres como con varones.

Argentina cuenta desde 2006 con la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), aunque su implementación continúa siendo desigual entre jurisdicciones y escuelas. Frente a quienes sostienen que la educación sexual puede adelantar el inicio de las relaciones sexuales o incrementar la actividad sexual, la evidencia disponible va en sentido contrario: la OMS señala que una educación sexual integral de calidad no aumenta la actividad sexual, sino que contribuye a reducir conductas de riesgo y favorece el uso de preservativos. Educar, en definitiva, no aumenta la exposición: protege.

Una propuesta que busca salir de las aulas y llegar a los barrios

Desde la Facultad de Ciencias Médicas se viene desarrollando el programa de extensión «Evitemos que suceda», una iniciativa que busca llevar la educación en salud a clubes, vecinales y organizaciones de la ciudad. Será presentada el miércoles 9 de septiembre en el anfiteatro Débora Ferrandini de la Facultad, un espacio que lleva el nombre de una referente de la atención primaria de Rosario.

La iniciativa parte de una premisa concreta: para prevenir las ITS no alcanza con esperar a que las personas lleguen al consultorio. El acceso a preservativos, el testeo descentralizado, el diagnóstico precoz, el tratamiento oportuno y una vigilancia epidemiológica sostenida son herramientas indispensables para que las infecciones de transmisión sexual recuperen un lugar prioritario en la agenda sanitaria nacional y provincial.

QUINI SORTEOS