Mirtha Legrand volvió a mostrarse en público este sábado 31 de octubre, casi un mes después de recibir el alta médica. La conductora, de 99 años, fue al cumpleaños de su hija, Marcela Tinayre, que lo festejó con un almuerzo en su casa de Barrio Parque rodeada de familiares y amigos. Su llegada generó mucha alegría entre sus seguidores, que seguían de cerca su recuperación.
Hasta ahora, la única imagen de la diva tras salir de la clínica había sido una foto familiar por el Día de la Madre, publicada el 18 de octubre. Esta vez fue distinto: Chiquita llegó a la casa de su hija y compartió la celebración con más de 50 invitados, entre ellos su nieta Juana Viale, que se sentó a su lado.
Una internación que preocupó
La salud de Mirtha atravesó dos etapas en septiembre. El 7 de septiembre ingresó por primera vez al Sanatorio Mater Dei por un cuadro bronquial después de un episodio gripal, y le dieron el alta el 13. Pocos días más tarde tuvo una descompensación respiratoria y el 18 de septiembre volvió a internarse, esta vez por una neumonía bacteriana.
En esa segunda internación pasó 18 días en el sanatorio, hasta que recibió el alta el 6 de octubre y siguió con reposo y controles en su casa. El productor Carlos Rottemberg, amigo de la conductora, contó que lo llamó apenas salió y le confesó: “Esta vez la pasé mal”. Mientras tanto, Juana Viale se hizo cargo de la conducción de su programa de los sábados.
Cómo fue el festejo
Para la ocasión, Mirtha eligió un diseño de Claudio Cosano en rosa, su color preferido, combinado con un foulard de Hermès. Los invitados empezaron a llegar alrededor de las 13.15. Hubo seis mesas en el jardín y una en el comedor, con vista al verde, donde se ubicó Chiquita junto a otros cinco comensales. Para que nadie quedara sin compañía de la familia, cada mesa tuvo al menos un integrante del clan, y sus parientes se fueron turnando para pasar un rato con ella y con la cumpleañera.
El menú arrancó con una recepción de caviar, langostinos y empanaditas, siguió con una burrata mediterránea de entrada y cerró con ñoquis de sémola como plato principal. Entre los amigos de siempre se vio llegar al representante Alejandro Veroutis, regalo en mano, a Gabriel Oliveri y a Martín Cabrales, parte de la mesa chica de la familia.


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