El desarrollo Galinda, de la firma Fundar, comenzó una nueva etapa con la comercialización de 39 locales comerciales que suman unos 5.000 m². Está ubicado en avenida Miguel Galindo y Picton, en Funes, y es un proyecto de usos mixtos: combina viviendas, oficinas, comercio, gastronomía y espacios verdes. Daniel Verger, socio de Fundar, visitó Escenario Mercenario y contó cómo nació la idea y en qué etapa está la obra.
“Estamos muy contentos. Es un proyecto en el que llevamos casi seis años, fue muy laborioso”, dijo Verger. El primer paso fue convencer a los dueños de los cuatro lotes que forman el predio de unos 8.800 m² para que se sumaran a un mismo proyecto. “La idea fue potenciarse entre todos y armar un conjunto que siempre tiene una mejor sinergia”, explicó. Según contó, todo empezó cuando un amigo de la firma les acercó uno de los terrenos con la idea de hacer algo comercial: “A mí me parecía que un lote no daba, y empezamos a buscar quiénes eran el resto de los propietarios”.
Una Funes que cambia
Para el arquitecto, el proyecto responde a una transformación de la ciudad. “Funes se ha transformado definitivamente y aparece la vivienda colectiva. Pasó de la residencia secundaria, del chalecito de fin de semana, de la ciudad dormitorio, a otra cosa”, sostuvo. En ese contexto, Fundar buscó “un mix de usos que potencie el lugar”, respetando la escala del barrio. Por eso la construcción es baja, como también lo exigen las normas locales: tres pisos y un máximo de 12 metros de altura.
El conjunto alcanza unos 13.500 m² construidos. La planta baja, de doble altura, está ocupada por los locales comerciales, y arriba se ubican las oficinas de un lado y las viviendas del otro, separadas por un gran espacio central. “Quisimos trabajar con materiales que respetaran esa idea de casa. Volvimos al ladrillo visto, nosotros que somos tan amantes del hormigón, y trabajamos con mucho vidrio”, detalló Verger.
El verde es otro de los ejes del proyecto. Fundar plantó los árboles antes de empezar a excavar, algo que, admitió, complica bastante la obra. “Necesitamos que el verde esté desarrollado y abrace al proyecto. El hormigón y el ladrillo en sí mismos son un poco áridos”, explicó. La firma invierte fuerte en paisajismo y suele plantar ejemplares de seis o siete años: en Condominios del Alto, otro de sus desarrollos, trajeron árboles de un vivero de Mar del Plata. “La gente quiere menos aridez y más contacto con el paisaje”, resumió.
Cómo son los locales y quiénes compran
La comercialización de los locales arrancó hace unos 30 días. “Necesitábamos tener la obra más avanzada para que se entendiera la propuesta, entonces pospusimos la comercialización”, contó Verger. Todos los locales tienen doble altura y grandes vidrieras, en general hacia calle Galindo, y varios pueden sumar entrepisos. El paseo es abierto, con galerías, vegetación y espacios para quedarse, y la gastronomía ocupará un lugar central: 16 locales están preparados para la salida de humos a través de conductos que llegan hasta la terraza de las viviendas. Según la gacetilla, también habrá propuestas de servicios, salud y bienestar, hogar, moda, deportes y consumo cotidiano.
La obra marcha a buen ritmo. Verger aseguró que “debemos estar en el 95% de avance”. Además, adelantó que a partir de diciembre empiezan a entregar las oficinas, que ya están prácticamente vendidas, “más allá de que son momentos complicados en lo económico”.
Sobre el perfil de los compradores, habló de “un mix”. Hay vecinos que dejaron casas grandes en barrios como Kentucky porque “la casa de 400 m² les quedó grande” cuando los hijos se fueron, familias de Funes que buscan una unidad chica para que sus hijos se queden en la ciudad y rosarinos que lo eligen como lugar de fin de semana. El conjunto tiene cocheras techadas, un parque interior de unos 2.000 m², pileta, quinchos, juegos para chicos y espacios de encuentro.
Aprender a vivir en comunidad
Verger explicó que los desarrollos de Fundar buscan también que sus habitantes “aprendan a vivir colectivamente” y compartan espacios. “No se pueden hacer departamentos de 400 m² porque no se pueden pagar, pero en estos casos hay muchos metros que se comparten”, señaló. Por eso la firma acompaña al administrador durante dos o tres años después de habilitado el conjunto. Además, contó que los departamentos que dan a los espacios verdes interiores, que al principio valían menos que los que daban a la calle, hoy son los más caros.
Quienes estén interesados en un local pueden contactarse con Fundar o con CCLA (Centros Comerciales Latinoamérica), que colabora en la comercialización. “Si quieren nos llaman, los derivamos y los acompañamos”, dijo Verger. Los interesados también pueden visitar el lugar para ver qué ubicación conviene según el rubro: en esquina, en la mitad del paseo, con más o menos exposición.


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