La Municipalidad de Rosario cambió el régimen de sanciones para los comercios y establecimientos que permitan fumar o vapear en espacios cerrados. Con el nuevo esquema, las multas van desde unos $58.000 hasta más de $4,4 millones, según valores estimados de octubre. En los casos de reincidencia también puede haber clausuras y hasta la pérdida de la habilitación comercial.
El cambio llegó con la Ordenanza 10.940, que se publicó este lunes 26 de octubre en el Boletín Oficial Municipal. El proyecto lo presentaron los concejales Lautaro Enríquez, Franco Volpe y Juan Pedro Aleart. La norma modifica el artículo 220 del Código de Convivencia Ciudadana y se aplica a establecimientos comerciales, industriales y de servicios, y también a instituciones que atienden al público.
Qué alcanza la prohibición
La normativa no se limita al cigarrillo tradicional. También incluye los cigarrillos electrónicos, los vapeadores, los productos de tabaco calentado y cualquier dispositivo similar, tengan o no nicotina. La prohibición de usarlos en lugares cerrados sigue igual que antes, y lo nuevo es la forma en que se sanciona a los responsables de cada local.
Cuánto puede costar cada infracción
La principal novedad es que las multas ahora suben de manera escalonada según cuántas veces incumpla el comercio. En una primera infracción, la sanción va aproximadamente de $58.000 a $465.000. Si el local vuelve a fallar, los montos pasan a ubicarse entre $174.000 y $873.000.
En una segunda reincidencia, la multa puede ir de $349.000 a $4,4 millones, y además se puede ordenar una clausura de entre diez y quince días. Desde la tercera reincidencia se mantienen esos montos y se suma la posibilidad de caducidad de la habilitación comercial, es decir, que el comercio pierda el permiso para funcionar.
Estos montos son estimativos. Se calcularon con un valor de referencia de $2.327 por unidad fija, la unidad que usa el municipio para fijar las multas. Por eso, el importe final dependerá del valor vigente en el momento en que se aplique la sanción.
Un esquema más gradual
Con el régimen anterior, un comercio podía ser clausurado desde las primeras infracciones. La reforma busca que las penalidades se apliquen de forma más gradual y que las sanciones más duras se reserven para quienes reinciden.
En los fundamentos del proyecto, los autores señalaron que hacía falta separar las obligaciones del comerciante de la conducta individual de sus clientes. De todos modos, la nueva redacción aclara que tener carteles de prohibición no exime automáticamente al local de su responsabilidad.


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