El juicio por el crimen de Ivana Garcilazo, la hincha de Rosario Central asesinada a piedrazos la noche del 30 de septiembre de 2023, sumó este viernes una jornada clave: declararon las personas que compartieron un asado con los tres acusados horas antes del ataque.
En el banquillo están Damián Reinfestuel, Ariel Cabrera y Juan Massón, para quienes la Fiscalía pidió 30 años de prisión. Según la acusación, tras el clásico entre Newell’s y Central en el Gigante, los tres se dirigieron a la zona de Montevideo y Lagos, donde atacaron con piedras a Ivana mientras ella circulaba en moto.
Alcohol, enojo y una advertencia que se cumplió
Los testigos relataron que durante el asado, antes y durante el partido, hubo consumo de alcohol y drogas. Al terminar el encuentro, los acusados estaban muy enojados por el resultado y anticiparon que saldrían a buscar a alguien para pelear.
Uno de los presentes llegó a advertirles que, si mataban a alguien, iban a terminar con 30 años de cárcel. Así lo reconstruyó Silvina Garcilazo, hermana de la víctima, durante un cuarto intermedio de la audiencia, quien aseguró que la familia está “tranquila y con fe” por cómo avanza el debate.
“Les mentían para ganar tiempo”
Silvina explicó que los declarantes no eran amigos de los imputados, sino del hermano de uno de ellos. Según su relato, los acusados los engañaron diciéndoles que todo estaba resuelto y en manos de los abogados, aun cuando la Justicia ya había difundido las imágenes del ataque.
Por esa demora, los testigos pidieron disculpas a la familia. Silvina consideró que el gesto fue sincero, ya que se presentaron ante la Justicia apenas descubrieron que les habían mentido para evitar que declararan.
La defensa de Reinfestuel, en duda
La hermana de Ivana también cuestionó la declaración que Reinfestuel dio al comienzo del juicio, cuando se declaró inocente y negó haber tirado piedras. El acusado abrió su exposición con una oración y alegó problemas de visión que le habrían impedido participar del ataque.
Para Silvina, ese argumento se cae con las propias pruebas: en el video donde un taxista lo increpa, se lo ve escribiendo mensajes en su celular a la altura de la panza. Dijo haber sentido “indignación y gracia” al escucharlo.


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