El titular del Palacio de Hacienda participó este martes de los festejos por el Día de la Exportación, donde volvió a salir al cruce de quienes le reclaman medidas para «ponerle plata en el bolsillo a la gente». «Al populismo no se lo combate con más populismo sino con más ortodoxia», sostuvo, y pidió «no dejarse llevar por las ansiedades» frente a la celebración de un nuevo año con superávit fiscal.
«Vamos a seguir haciendo las cosas bien»
Caputo resumió así su mirada sobre el futuro del programa económico y remarcó que el Gobierno mantiene el rumbo sin cambios. «Estamos cambiando el modelo y aplicando lo que funciona en todas partes del mundo porque tenemos un presidente que tiene el coraje de llevar estas políticas a cabo», afirmó.
El ministro insistió en que el proceso requiere convicción y perseverancia: «Este es un proceso que requiere: uno, saber que estamos por el camino correcto, y dos, perseverar y no dejarse llevar por las ansiedades políticas del momento».
Cuarto año consecutivo con superávit
Al inicio de su exposición, Caputo adelantó que el presupuesto 2027 también se presentará con superávit financiero, lo que marcaría el cuarto año consecutivo con ese resultado y el primer período de la historia argentina con esa característica. Cuando esperaba el reconocimiento del auditorio, el silencio inicial lo llevó a reclamarlo directamente: «Esperaba que aplaudan… pero nadie lo hizo». El aplauso llegó recién después del pedido.
Rechazo a las críticas por el modelo exportador
El funcionario negó que el esquema económico actual perjudique a la industria en favor de lo financiero y aseguró que, por el contrario, «empuja las exportaciones». En ese sentido, remarcó que se proyecta un saldo comercial superavitario de US$27.000 millones para 2026, un dato que impacta de lleno en la región rosarina y el sur santafesino, epicentro del complejo agroexportador del país.
Un «shock externo brutal» y la apuesta a la estabilidad
Caputo reconoció que la gestión enfrenta actualmente un «shock externo brutal», con una fuerte suba de la tasa de interés internacional y un incremento en los precios del petróleo y la energía. Pese a ese escenario, remarcó la solidez relativa de la macroeconomía: «Hace tres años hubiésemos discutido si durábamos uno o dos minutos», comparó, y atribuyó la actual estabilidad cambiaria a la disciplina fiscal sostenida.
Según el ministro, la generación de dólares proveniente de sectores como el petróleo, la energía, la minería y el agro garantiza estabilidad cambiaria y orden macroeconómico, lo que a su vez aporta una previsibilidad que —sostuvo— beneficia a todos los sectores productivos.



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