Octubre Rosa vuelve a poner en agenda la importancia de los controles mamarios y este 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, el mensaje apunta a pasar de la concientización a la acción: consultar al especialista y hacerse los estudios indicados. En ese marco, el centro de diagnóstico Elas invita a no postergar los chequeos, y la Dra. Evelina Linari Micheletti, especialista en Diagnóstico por Imágenes acreditada en Imágenes Mamarias, explica por qué los estudios deben adaptarse a cada mujer y qué lugar ocupa la mamografía.
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres. Detectarlo a tiempo permite encontrar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas, mejora el pronóstico y, en muchos casos, abre la puerta a tratamientos menos agresivos. “En la prevención secundaria no evitamos la aparición de la enfermedad, sino que apuntamos a detectarla tempranamente para tener más capacidad de actuar a tiempo”, resume la médica.
Mamografía: desde cuándo y con qué frecuencia
El tamizaje (o screening) consiste en hacer estudios a personas que no tienen síntomas para descubrir una enfermedad en sus etapas iniciales. En el caso del cáncer de mama, la mamografía es la herramienta central, porque está comprobado que contribuye a reducir la mortalidad. Según detalla la especialista, el Consenso Nacional Intersociedades sobre Tamizaje en Cáncer de Mama recomienda una mamografía anual a partir de los 40 años para las mujeres sin síntomas, con un examen clínico normal y sin antecedentes de la enfermedad. Hasta qué edad seguir con los controles se define según la situación de cada paciente y su expectativa de vida.
Sin embargo, la recomendación general no se aplica igual a todas. La densidad mamaria, los antecedentes personales y familiares y los factores genéticos pueden cambiar tanto el momento de empezar como los estudios necesarios. Por eso, Linari Micheletti remarca que la consulta con el especialista es clave para armar un esquema de controles personalizado de acuerdo con el riesgo de cada mujer.
¿La ecografía reemplaza a la mamografía?
Es una de las dudas que más se repiten en el consultorio, y la respuesta de la médica es clara: “Son métodos complementarios”. La ecografía aporta información extra en mamas densas, en mujeres con implantes o para analizar mejor algo que apareció en una mamografía. Pero una ecografía normal no sustituye a la mamografía cuando esta está indicada, y es el profesional quien define qué estudios corresponden en cada caso.
El trabajo diagnóstico, además, no se limita a mirar una imagen aislada: se analiza en su contexto clínico, se tiene en cuenta lo que cuenta la paciente y se compara con estudios anteriores. “Muchas veces son cambios muy sutiles de un año a otro los que nos alertan”, señala la especialista, lo que explica por qué conviene guardar y llevar los estudios previos a cada control.
Qué pasa si aparece un hallazgo
Cuando un estudio muestra algo que merece atención, el especialista en imágenes indica cómo seguir y el control de rutina se convierte en una etapa diagnóstica. Esa instancia puede incluir imágenes mamográficas adicionales, tomosíntesis, ecografía, mamografía contrastada o resonancia mamaria, según lo que haga falta precisar.
En Elas, el equipo médico acompaña a las pacientes durante todo ese recorrido: desde los estudios por imágenes y las punciones para el análisis anatomopatológico hasta la evaluación de la respuesta al tratamiento y la marcación prequirúrgica de lesiones que no se pueden palpar. Ese abordaje se complementa con la Unidad de Mastología de Grupo Oroño.
Señales a tener en cuenta
Además de los controles indicados, los especialistas recomiendan que cada mujer conozca sus mamas y preste atención a cualquier cambio. Entre las señales de alerta figuran bultos, cambios de coloración, hundimientos en la piel, secreción por el pezón o cualquier otra modificación que llame la atención. Ante alguno de estos signos, lo indicado es consultar: el especialista evaluará los antecedentes, hará un examen físico y pedirá los estudios necesarios.
Desde Elas proponen que Octubre Rosa sea el punto de partida para retomar los chequeos y dedicar 15 minutos al control mamario. Para Linari Micheletti, la tarea del equipo médico va más allá de informar un resultado: “Atrás de cada mamografía y diagnóstico precoz hay una mujer que puede actuar a tiempo”.


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