El reclamo por las Islas Malvinas abrió una diferencia inesperada entre Javier Milei y Donald Trump, dos aliados que hasta ahora venían coincidiendo en casi toda la agenda internacional. El motivo es la propuesta de Estados Unidos de disolver el Comité de Descolonización de la ONU, el organismo que todos los años trata la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. Para el Gobierno nacional, ese ámbito es uno de los pocos escenarios multilaterales donde el país puede sostener su reclamo, por lo que la iniciativa choca de frente con una política de Estado.
La posición estadounidense quedó plasmada el 15 de octubre, cuando la Cuarta Comisión de la Asamblea General aprobó más de 20 proyectos de resolución, varios de ellos surgidos de recomendaciones del Comité. En esa sesión, el representante de Washington pidió poner fin al mandato del organismo y calificó parte de sus actividades como un derroche de recursos. La postura deja a Milei en una encrucijada: comparte las críticas de Trump sobre la eficacia de la ONU, pero no puede acompañar una medida que debilita la causa Malvinas.
Un aliado clave con una agenda distinta
La diferencia sorprende por el nivel de sintonía que ambos gobiernos mostraron hasta ahora. Milei se alineó con Washington en su rechazo a las dictaduras latinoamericanas, en el conflicto entre Irán e Israel, en los cuestionamientos a algunos organismos de la ONU y frente al avance de China en la región. Además, firmó con la Casa Blanca acuerdos sobre minerales críticos, cadenas de suministro, comercio bilateral y seguridad, este último en el marco del “Escudo de las Américas”. Trump, por su parte, facilitó la negociación con el FMI, aportó un swap de 20.000 millones de dólares y habilitó financiamiento en condiciones blandas para proyectos como Vaca Muerta.
Sin embargo, en el tema Malvinas, los intereses de Washington parecen acercarse más a Londres. El 22 de septiembre, al comenzar la Asamblea General, Trump se reunió con el primer ministro británico Andy Burnham y ambos dejaron de lado sus diferencias para avanzar en una agenda común. Desde entonces, el mandatario estadounidense habría descartado cualquier mediación entre la Argentina y el Reino Unido por las islas.
La propuesta coincide, además, con la visita a Buenos Aires del vicesecretario de Estado Christopher Landau y del subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que se reunirán con el canciller Pablo Quirno. Se espera que en ese encuentro la Argentina deje en claro su rechazo a la eliminación del Comité, en lo que sería la primera vez que una decisión de Milei no coincide con los intereses de la Casa Blanca.
Qué es el Comité de Descolonización y qué puede pasar
El Comité Especial de Descolonización fue creado en 1961 y lo integran 28 países con perfiles muy distintos, desde potencias como China, India y Rusia hasta naciones como Chile, Sierra Leona y Tanzania. Cada año analiza 17 casos, y en 10 de ellos el Reino Unido es protagonista, entre ellos la cuestión Malvinas, cuya soberanía Londres no reconoce pese a los antecedentes históricos y al derecho internacional.
Para que el organismo desaparezca, la decisión debe tomarla la Asamblea General, donde Estados Unidos no tiene poder de veto. La propuesta será tratada en ese ámbito, aunque se considera muy difícil que reúna los votos necesarios, porque el Comité cuenta con un amplio respaldo entre los Estados miembros.


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