Horacio Melgarejo volvió a ser protagonista en una conferencia de prensa. El entrenador argentino de Cienciano quedó nuevamente en el centro de la polémica luego de sus declaraciones tras la derrota por 2-0 frente a Lanús, en el encuentro de ida de los playoffs de los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026, disputado en Buenos Aires.
El conjunto peruano sufrió un duro golpe en La Fortaleza y ahora deberá revertir la serie la próxima semana en Cusco, donde intentará aprovechar los más de 3.400 metros de altura para cambiar la historia y seguir con vida en el certamen continental.
Después del partido, el entrenador habló ante los medios y realizó un extenso análisis sobre el desarrollo del encuentro. En primer lugar, destacó la manera en la que, según su visión, deben afrontarse los compromisos internacionales, y remarcó la diferencia de intensidad que observa en los equipos argentinos y uruguayos.
«Esta clase de partido, esta competición, hay que jugar con los dientes apretados, hay que, tacos altos, dejarlo para la discoteca. Acá hay que ponerse el taco grueso, y meter, y correr, y saltar, y chocar», expresó el director técnico. En la misma línea, continuó elogiando el nivel competitivo de los representantes del Río de la Plata y sostuvo: «Esto es una copa internacional. Los equipos argentinos, repito, uruguayos, pueden estar un año sin jugar, pero a la hora de competir, compiten».
«Asustar me asustaba yo cuando me levantaba al baño a la madrugada y veía a mi suegra»
Fiel a su estilo, Melgarejo volvió a utilizar una comparación llamativa para reforzar su concepto: «Y eso nosotros lo tenemos que absorber, lo tenemos que saber, porque, te repito, tacos altos para las quinceañeras. Acá hay que meterse zapato de mujer, pero con tacos de aluminio», agregó.
Sin embargo, la declaración que terminó recorriendo las redes sociales llegó instantes después, cuando fue consultado sobre si el equipo se había sentido intimidado por el contexto del partido. Lejos de responder de manera convencional, eligió una frase cargada de humor que rápidamente generó repercusión: «Primero, no sé si utilizar la palabra asustar. Asustar me asustaba yo cuando me levantaba al baño a la madrugada y veía a mi suegra. Eso sí es asustar. Pero asustar no», afirmó entre sonrisas.
Más allá del tono distendido de esa respuesta, el entrenador también realizó una autocrítica sobre el rendimiento de su equipo y explicó que la ansiedad terminó siendo determinante en el desenlace del encuentro: «Yo creo que por ahí la ansiedad esa de tratar de empatar, porque te ves con uno más, nos pegó en el momento justo. Porque yo creo que también Lanús con uno menos tanto tiempo por ahí si le decías firmamos el 1-0, también lo firmaban», analizó.
Posteriormente, amplió su explicación sobre el desarrollo del partido y agregó: «Al final dentro un partido son varios los partidos que se juegan, y bueno, por ahí nos ganó la ansiedad por ir a buscar el empate y te buscan una pelota al espacio, enganchan, van al rebote y te hacen el segundo».
Las declaraciones del entrenador argentino cobraron todavía más repercusión porque llegaron pocos días después de recibir una suspensión de un año en el fútbol peruano, una sanción que había despertado un intenso debate luego de que calificara como «mierda» a un torneo local.


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