La jornada escolar en la escuela N° 1267 «República de Bolivia», situada en calle La Paz al 3050, comenzó con un clima de incertidumbre tras el hallazgo de un mensaje intimidatorio. Una portera del establecimiento descubrió la inscripción en uno de los baños al inicio del día, lo que derivó en una denuncia inmediata y el despliegue de un operativo policial en las inmediaciones del edificio.
Debido a la magnitud de la institución, que alberga a unos 600 alumnos de nivel primario y funciona también en turno nocturno, las autoridades explicaron que resulta complejo determinar el momento exacto en que se realizó la pintada. La noticia se difundió rápidamente entre las familias, provocando que varios padres acudieran al colegio para retirar a sus hijos, movidos por la angustia y la preocupación que el mensaje generó, especialmente en los estudiantes más pequeños.
A pesar del malestar generalizado, la dirección del establecimiento decidió no suspender las actividades académicas. Según explicó la directora, la escuela procedió estrictamente bajo las normativas vigentes del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, activando la circular de protocolo correspondiente para este tipo de contingencias. El objetivo central fue llevar un mensaje de serenidad a la comunidad educativa y evitar que el pánico interrumpiera el derecho a la educación.
En sus declaraciones a la prensa, la autoridad escolar evitó dar protagonismo al contenido de la amenaza y prefirió poner el foco en la convivencia. Destacó que, a pesar de la presencia de uniformados, la jornada continuó con normalidad, incluyendo actividades planificadas fuera del edificio como visitas al cine y torneos de atletismo en el estadio municipal. Para la docente, estas iniciativas son las que realmente «fortalecen los lazos hacia la vida escolar» y contrarrestan los efectos de la violencia.
Este nuevo incidente se inscribe en un contexto de extrema sensibilidad para la comunidad educativa regional. Tras el reciente asesinato de un alumno en San Cristóbal, se ha registrado una multiplicación de mensajes y acciones intimidatorias contra diversos establecimientos, lo que mantiene en alerta tanto a las autoridades ministeriales como a las fuerzas de seguridad encargadas de custodiar las escuelas.


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