El Omega 3 se consolidó en los últimos años como uno de los nutrientes más recomendados por especialistas debido a su impacto positivo en distintos aspectos de la salud. Se trata de un ácido graso esencial que el organismo no puede producir por sí solo, por lo que debe incorporarse mediante la alimentación o suplementos. Para hablar al respecto del tema, el equipo de Escenario Mercenario recibió la visita de Lara Rucci, del Colegio de Farmacéuticos de Rosario.
Su importancia radica en que participa en funciones clave del cuerpo y aporta beneficios tanto en la prevención como en el acompañamiento de diversas enfermedades.
Entre sus principales efectos, el Omega 3 se destaca por sus propiedades antiinflamatorias y por contribuir al cuidado del sistema cardiovascular. Diversos estudios señalan que ayuda a reducir los niveles de triglicéridos, colesterol y presión arterial, factores vinculados al riesgo de enfermedades cardíacas.
Además, también cumple un rol importante en el sistema nervioso. Especialistas destacan que favorece la memoria, el aprendizaje y la calidad del sueño, mientras que en el sistema inmune contribuye al fortalecimiento de las defensas naturales del organismo.
En niños y adolescentes, el Omega 3 resulta fundamental para el crecimiento y el desarrollo cerebral y visual.
Embarazo y desarrollo del bebé
Uno de los momentos en los que más se recomienda su incorporación es durante el embarazo. En especial en el tercer trimestre, el DHA —uno de los principales tipos de Omega 3— participa activamente en el desarrollo del sistema nervioso del bebé.
Además, su consumo adecuado podría colaborar en la reducción del riesgo de parto prematuro. Sin embargo, especialistas advierten que deben evitarse los aceites de hígado de pescado debido a su elevado contenido de vitamina A.
Dónde se encuentra
El Omega 3 puede obtenerse naturalmente a través de distintos alimentos. Las principales fuentes son los pescados como salmón, atún y sardinas, aunque también está presente en semillas y frutos secos como chía, lino y nueces.
A esto se suman aceites vegetales y alimentos fortificados que permiten complementar la ingesta diaria.
Cuánto consumir
Aunque las necesidades pueden variar según cada persona, las recomendaciones generales indican una ingesta de entre 250 y 500 miligramos diarios para adultos sanos. En algunos casos específicos pueden requerirse dosis mayores, siempre bajo supervisión médica.
El rol del farmacéutico y las precauciones
Los profesionales farmacéuticos cumplen un papel clave al momento de orientar sobre el uso adecuado de suplementos de Omega 3. Su tarea incluye asesorar sobre dosis seguras, calidad de los productos y posibles interacciones con otros medicamentos.
Esto cobra especial relevancia en grupos sensibles como embarazadas, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
También se recomienda consumir los suplementos junto con las comidas para mejorar su absorción. Entre los posibles efectos adversos pueden aparecer molestias digestivas leves y, debido a sus interacciones con anticoagulantes y otros fármacos, se aconseja consultar con un profesional de la salud antes de iniciar su consumo.
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