La adolescencia es una etapa en la vida humana que puede ser por demás complicada. Atravesada actualmente por las redes sociales y la vida digital, este tramo representa un desafío para padres, madres y jóvenes, en medio de una sociedad sobre informada, marcada por el algoritmo y con estadísticas en salud mental que preocupan tanto a grandes y chicos.
Con problemáticas que se profundizan día a día, Alejandro Schujman, psicólogo, escritor y especialista en acompañamiento familiar y de jóvenes, presenta en Rosario este jueves a las 21 hs. en el Teatro Broadway “Adolescencia, un desafío posible”, un unipersonal que invita a reflexionar a padres e hijos acerca de los retos de la actualidad.
El psicólogo Alejandro Schujman se acercó a los estudios de Radiofónica Medios, quien se refirió a esta problemática: «La nueva tragedia colectiva: la soledad de los chicos y la pérdida de sentido común de los adultos. Las redes sociales son un montón de nada. Están muy solos en este universo virtual, que está diseñado para esto».
Y continuó: «Más allá de las regulaciones, un chico necesita lo mismo que necesitaba yo hace 45 años cuando era adolescente, y no se lo estamos dando: adultos emocionalmente disponibles, hemos pasado de una crianza autoritaria a una mala interpretación de lo que es la crianza respetuosa, donde no hay límites».
«Miramos lo que pasa con los chicos como si fuese una serie donde no podemos hacer nada. Hay UPD’s, chicos emborrachandose para ir a la escuela sin dormir con ambulancias que los esperan… es una locura. Hemos perdido la posibilidad de acompañar y de cuidar, y los chicos lo saben».
¿Padre/Madre ortiva o que acompaña?
Consultado por la línea entre ser un padre/madre ortiva y un adulto que acompaña, Alejandro señaló: «Los pibes saben que estamos flojos de papeles en la puesta de límites. No lo vamos a traumar por ponerle un límite y cuidarlo. Si lo vamos a traumar con situaciones que exceden su capacidad de gestión, un amigo se suicida, o tienen un coma alcohólico que no salen. Los hospitales están colapsados con chicos con coma alcohólico los fines de semana».
Respecto a esta situación, el interrogante es por qué ocurren estas cosas: «Es una mezcla, los padres preguntan, dan sermones donde los pibes no nos escuchan, y ellos ya saben lo que está bien y mal, pero todavía no tienen terminado de desarrollar el prefrontal. Entonces somos los adultos el freno de mano».
«Porque te quiero, es no, porque te quiero te cuido. El ‘No’ es un límite amoroso, no es castigo ni penitencia. También es mostrarles que el mundo adulto puede estar bueno, les mostramos que el mundo adulto es estrés, son problemas. Los chicos se quedan en un mundo de satisfacción inmediata: las redes sociales, alcohol y sustancias, y una sexualidad muy temprana. Y también la ludopatía» añadió.
Qué pasa con los papás/mamás adolescentes
«Es terapia y a crecer. Si decidimos tener hijos tenemos que tomar alguna decisión y pedir ayuda para salir de esta segunda adolescencia. Tenemos historias muy terribles y patéticas de padres acompañantes en viajes de egresados y eso a los chicos les da mucha vergüenza».
El no es no pasó a otra cosa: al miedo a los hijos
«Pasamos del miedo a los padres al miedo a los hijos. Y va por ahí, miedo a que sufran, miedo a que nos dejen de querer. Hay una trampa es que todos van, tienen o hacen y eso sucede porque ningún padre quiere asumir el costo de dejar a sus hijos solos» señaló.
Y agregó: «Ahí es donde se traban y hay que formar redes. O bancar la parada aunque te tiemble el alma. Es tomar la decisión y bancarla. Hay una naturalización de disparates y tenemos que recuperar el timón y control, y empoderarnos sabiendo que nuestra palabra tiene un peso».
Crianza, adolescencia y salud mental: un terreno en peligro
«Si se trata de salud mental, no seamos tibios. Está muy complicada, realmente. Recién ahora estamos empezando a ver qué hacer. El Estado (este y otros gobiernos) no se está haciendo cargo y es urgente. Hay mucho sufrimiento silencioso. Con el diario del lunes es muy fácil ver las señales que no se vieron en su momento. Los adolescentes tienen un pasaje al acto muy cortito, por eso tienen situaciones más peligfrosas. Hay un universo muy oscuro en las redes sociales y hay personas que sacan rédito de este deterioro de la salud mental. Levantemos la mano y pidamos ayuda» concluyó.
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