El presidente Javier Milei estuvo presente este lunes en la inauguración del primer plenario de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA). El encuentro tuvo lugar en el Hotel Sheraton de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, hizo declaraciones respecto a Israel poco antes de que se reavivara el conflicto en Medio Oriente a partir de la suspensión de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos.
«Que Argentina sea el primer país latinoamericano en presidir la IHRA nos enorgullece profundamente«, declaró el mandatario y aseguró: «El compromiso con la lucha contra el antisemitismo (discriminación hacia los judíos) es una muestra del claro compromiso con los principios morales que tiene nuestro gobierno y el resultado de decisiones tomadas desde el primer día de gestión».
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Luego, repasó la conexión del país con el Holocausto y reflexionó sobre la vigencia del antisemitismo: «Nuestra región no está inmunizada frente al odio, por eso esta presidencia busca construir conciencia antes de que la indiferencia vuelva a abrirle espacio a la intolerancia».
De acuerdo a Milei, combatir este odio implicaría no solo la defensa de un pueblo, sino también «la defensa de la moral que está en la base de nuestra civilización». Y continuó profundizando: «El espectro del odio sigue tan vivo como nunca, y no se va a detener en su misión de destruir al judaísmo y a Occidente todo. Tengamos presente esto: Israel es el bastión de Occidente. Si cayera, luego viene Occidente. Debemos defender la posición de Israel desde un lugar moral porque es una causa justa. Pero si no quieren entenderlo como una causa justa, habría que entenderlo como una cuestión utilitaria”.
Después, el presidente repasó las medidas que tomó la Argentina en relación con «la lucha contra el antisemitismo»: la declaración a Hamas, a la Guardia Revolucionaria iraní, y a las Fuerzas Quds como organizaciones terroristas; la incorporación de sus estructuras al registro público de personas y entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento; y la expulsión del encargado de negocios del régimen iraní.
Afirmó que todas estas decisiones fueron tomadas «porque son moralmente correctas», pero también porque el país no es ajeno al dolor causado por este odio. «Sufrimos los atentados terroristas contra la Embajada de Israel y contra la AMIA, heridas que todavía atraviesan nuestra conciencia nacional y continúa reclamando justicia», rememoró el presidente.
Llegando al final de su discurso, pronunció las siguientes palabras: «En todo momento y en todo lugar en la historia, el silencio de los justos es lo que permite la barbarie y las atrocidades de los injustos. Cuando el bien calla, la maldad habla. El silencio frente al crecimiento del antisemitismo no es una opción».


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