Internacional

Abatieron al líder del Tren de Aragua en un operativo conjunto entre EE.UU. y Venezuela


Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero» y máximo jefe del Tren de Aragua, fue eliminado en un operativo conjunto entre el Comando Sur de Estados Unidos y autoridades venezolanas en el estado Bolívar, bajo coordinación directa de Washington.

Se trata de la segunda acción militar estadounidense ejecutada en suelo venezolano desde que Nicolás Maduro fue capturado en enero, y pone de manifiesto el peso que ejerce la Casa Blanca sobre el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. El propio presidente Donald Trump confirmó la noticia el viernes por la noche, calificando la operación como un golpe «rápido y letal» llevado a cabo en estrecha coordinación con las autoridades de Caracas. El gobierno venezolano, por su parte, reconoció los hechos a través de un comunicado oficial: indicó que durante el despliegue se produjeron enfrentamientos armados en los que Guerrero Flores resultó abatido, y que el operativo permitió desmantelar estructuras criminales que controlaban un corredor de actividades ilícitas en el sureste del país.

Un historial delictivo que comenzó décadas atrás

Guerrero Flores nació y creció en Maracay, estado Aragua, y se inició en el crimen alrededor del año 2000. A los cinco años de actividad delictiva ya enfrentaba cargos por disparar contra un policía. En 2010 pisó la cárcel por primera vez y fue enviado a Tocorón, donde acumuló condenas por tráfico de drogas, robo y homicidio. Se fugó dos años después, fue recapturado en 2013 —esta vez también acusado de tenencia de armas de guerra y suplantación de identidad— y en 2018 recibió una sentencia de 17 años. Sin embargo, escapó antes de cumplir un tercio de esa pena y permaneció prófugo hasta su muerte.

En diciembre pasado, un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York lo había acusado formalmente, junto a otros integrantes de la organización, de crimen organizado, apoyo al terrorismo, extorsión y narcotráfico durante más de una década.

El ascenso de una organización criminal continental

El Tren de Aragua nació dentro de los muros de Tocorón, fundado por Guerrero Flores junto a Larry Changa y Johan Petrica. Bajo el liderazgo del «Niño Guerrero», la banda dejó de ser una pandilla carcelaria para convertirse en una red criminal de alcance continental, con operaciones en Venezuela, Perú, Chile, Ecuador, Brasil y Panamá.

El crecimiento del grupo estuvo estrechamente ligado a las condiciones imperantes dentro de la prisión: con dinero proveniente de actividades ilícitas, Guerrero Flores transformó Tocorón en un enclave bajo su dominio, dotándolo de restaurantes, una discoteca, casino, piscina, zoológico, juegos infantiles, bares y cajeros automáticos.

En septiembre de 2023, el gobierno de Maduro desplegó unos 11.000 agentes para recuperar el control del penal. El entonces ministro del Interior, Remigio Ceballos, declaró que el operativo había sido un éxito y que el Tren de Aragua había sido desarticulado. Lo que no lograron fue capturar a su líder: Guerrero Flores escapó entre el caos, acumuló diez años más como fugitivo y murió sin haber vuelto a pisar una celda.

 

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