Un total de 203 pasajeros de América, Europa y Australia quedaron varados en Camboya luego de que el crucero en el que viajaban hiciera desembarcar a todos en el suroeste del país y anunciara que interrumpía la navegación por la falta y el encarecimiento del combustible. Muchos de ellos no estaban de vacaciones: vivían de forma permanente en el barco.
Se trata del MV Odyssey, de bandera de Bahamas, que está atracado en la ciudad de Sihanoukville. El vicegobernador de la provincia de Preah Sihanouk, Long Dimanche, confirmó el miércoles que la embarcación debía zarpar este jueves, pero que todavía se está trabajando para resolver la situación. “Según la información recibida, se prevé que el buque recargue combustible y parta de Camboya el 31 de octubre”, señaló.
Un modelo de “vida en el mar” en crisis
El barco pertenece a Villa Vie Residences, una empresa estadounidense que ofrece un estilo de vida global en el mar. Para acceder a ese sistema, buena parte de los pasajeros había comprado derechos de uso prolongado sobre sus cabinas, por lo que el crucero funcionaba como su residencia permanente.
En un comunicado, la compañía explicó que el combustible se encareció fuertemente en las regiones de Asia donde opera. El gasto mensual por cabina, que históricamente promediaba 1.800 dólares, llegó en los últimos meses a hasta 8.000 dólares. La empresa sostuvo que no puede trasladar un aumento de esa magnitud a los residentes y que el déficit dejó a su modelo de negocio bajo una presión financiera insostenible, y señaló como detonante de la suba a la guerra en Irán, iniciada en febrero.
Por eso, Villa Vie Residences anunció un proceso de reestructuración y recapitalización durante los próximos 60 días. Por ahora no se conocen los detalles de ese plan, y la compañía indicó que sigue evaluando qué caminos tomar.
Desalojados con siete horas de aviso
Según las autoridades de Preah Sihanouk, los pasajeros recibieron la notificación el martes, apenas siete horas antes de ser desalojados. A diferencia de lo que ocurre en un crucero convencional, muchos habían vendido sus casas y otros bienes en sus países para comprar el derecho a vivir en el barco. Por eso, el desembarco repentino dejó a numerosos jubilados y trabajadores remotos prácticamente sin hogar, a miles de kilómetros de sus lugares de origen.
El vicegobernador indicó que algunos pasajeros con recursos económicos ya se fueron de Camboya en avión en las últimas horas, mientras que otros siguen en la ciudad a la espera de novedades. No precisó cuántas personas están en cada situación.


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