Los audios de las comunicaciones entre el centro de control ferroviario de Atocha y los maquinistas de los trenes que chocaron en España permitieron reconstruir los minutos previos al accidente que dejó decenas de muertos y heridos. Las grabaciones muestran que uno de los conductores recibió la orden de reanudar la marcha normal, mientras que la otra formación permanecía detenida por problemas técnicos.
La secuencia comenzó con una falla en el sistema de seguridad LZB, que afectó a varios trenes de la línea de alta velocidad. A las 8.36, el controlador autorizó al maquinista del AVE de Renfe a desconectar y volver a conectar el sistema para continuar circulando con “marcha normal”. La formación se encontraba a unos 25 kilómetros del tren Iryo, que luego quedaría involucrado en la colisión.
Cinco minutos después, a las 8.41, la maquinista del Iryo se comunicó con el centro de control para informar que había perdido la transmisión y que estaba detenida cerca de la estación de Urda, en Toledo. Desde Atocha le dieron una instrucción similar: desconectar y volver a conectar el sistema para intentar reanudar la circulación.
A las 8.48, la conductora volvió a llamar porque no podía reiniciar el sistema y seguía detenida ante una señal de entrada. “Vale. ¿Conforme? Pues nada, en cuanto pueda. Y si tiene problema, ahora nos llama”, fue la respuesta del controlador. En paralelo, también se registraron conversaciones internas en las que se mencionaban las dificultades técnicas que afectaban al Iryo.
Cinco minutos después de esa última comunicación, se produjo el choque entre ambas formaciones. Según las autoridades españolas, el protocolo establecía que, ante esas circunstancias, el AVE debía avanzar “a vista”, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, y que antes de reanudar la marcha debía verificarse que el tren precedente estuviera a más de 30 kilómetros. La investigación busca determinar las responsabilidades por las decisiones tomadas y esclarecer las circunstancias exactas del accidente.


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