Escenario Mercenario

Vacunarse contra la gripe salva vidas: qué hay que saber antes del invierno


Con la llegada de los meses más fríos, la vacunación antigripal vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de prevención sanitaria. La gripe es una enfermedad viral respiratoria altamente contagiosa que, si bien suele ser leve en muchas personas, puede provocar complicaciones graves e incluso la muerte en los grupos de riesgo. Marianela Ruani, del Colegio de Farmacéuticos, se acercó a los estudios de Radiofónica Medios y charló en Escenario Mercenario acerca de la importancia en la vacunación.

En este contexto, especialistas remarcan que la vacuna antigripal es la herramienta más efectiva para prevenir cuadros severos, hospitalizaciones y fallecimientos asociados a la influenza.

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Quiénes deben vacunarse contra la gripe

La inmunización está especialmente recomendada para los sectores de la población con mayor riesgo de complicaciones. Entre ellos se encuentran:

  • Personas de 65 años o más.

  • Embarazadas, en cualquier trimestre del embarazo.

  • Puérperas, hasta 10 días después del parto si no recibieron la vacuna durante la gestación.

  • Niños y niñas de 6 a 24 meses.

  • Personas de 2 a 64 años con factores de riesgo, como enfermedades respiratorias o cardíacas, diabetes, insuficiencia renal crónica, obesidad severa, inmunodeficiencias, cáncer, trasplantes o tratamientos inmunosupresores.

  • Personal de salud.

  • Cuidadores y convivientes de personas con alto riesgo, incluidos quienes trabajan en residencias de adultos mayores.

Por qué la gripe es más peligrosa en adultos mayores

El envejecimiento produce cambios en el sistema inmunológico conocidos como inmunosenescencia, que reducen la capacidad del organismo para defenderse de las infecciones.

Por ese motivo, las personas mayores tienen más probabilidades de desarrollar cuadros graves de influenza, lo que aumenta el riesgo de hospitalización y complicaciones.

La vacuna: la principal herramienta de prevención

La vacuna antigripal reduce de manera significativa:

  • Las complicaciones asociadas a la infección.

  • Las hospitalizaciones por enfermedades respiratorias.

  • Las secuelas y la mortalidad.

La protección suele generarse entre dos y tres semanas después de la aplicación, mientras que la inmunidad dura aproximadamente entre 6 y 12 meses. Por esta razón, se recomienda vacunarse todos los años, idealmente antes del invierno, aunque la aplicación puede realizarse mientras el virus siga circulando.

Seguridad y posibles efectos posteriores

La vacuna es segura y cuenta con amplio respaldo científico. Los efectos secundarios más frecuentes son leves y transitorios, entre ellos:

  • Dolor o enrojecimiento en el lugar de la aplicación.

  • Fiebre baja.

  • Malestar general.

  • Dolores musculares.

Estos síntomas suelen desaparecer en uno o dos días y no requieren tratamiento. Además, la vacuna antigripal puede aplicarse junto con otras vacunas.

El rol clave del farmacéutico en la vacunación

Los farmacéuticos cumplen una función fundamental en la promoción y el acceso a la vacunación. Desde las farmacias se realizan tareas de:

  • Educación sanitaria y asesoramiento a la comunidad.

  • Identificación de personas que deben vacunarse.

  • Conservación adecuada de las dosis.

  • Aplicación segura de la vacuna.

  • Seguimiento posterior de los pacientes.

Las farmacias se consolidan así como un punto sanitario cercano y accesible, donde las vacunas pueden aplicarse de manera particular o a través de obras sociales, lo que facilita el acceso oportuno a esta estrategia preventiva.

Registro y trazabilidad de las dosis

El registro de cada vacunación es un paso clave dentro del sistema sanitario.

En la provincia de Santa Fe, las dosis aplicadas deben registrarse oficialmente. Para ello, las farmacias cuentan con un sistema propio que se integra con Sicap, lo que permite garantizar:

  • La trazabilidad de cada dosis.

  • El seguimiento de los esquemas de vacunación.

  • La calidad de la información sanitaria.

  • La integración con los sistemas nacionales de vigilancia epidemiológica.

Vacunarse también protege a los demás

Además de proteger a quien la recibe, la vacunación reduce la circulación del virus en la comunidad, disminuye la posibilidad de brotes en residencias de adultos mayores y protege a las personas más vulnerables.

Por eso, especialistas remarcan que vacunarse no es solo una decisión individual, sino también un acto de responsabilidad social. Vacunarse es cuidar la salud propia y la de toda la comunidad.

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