Hay imágenes que con el paso del tiempo adquieren un valor inesperado. Una de ellas muestra a Lionel Messi, con apenas 20 años, sosteniendo y bañando a un bebé de seis meses en una pequeña bañera de plástico. Casi dos décadas después, ese niño es Lamine Yamal, la gran figura de España, y ambos volverán a encontrarse, esta vez como rivales en la final del Mundial 2026.
La fotografía fue tomada en septiembre de 2007 durante una campaña solidaria organizada por el diario Sport, la Fundación FC Barcelona y UNICEF. La familia de Yamal, que por entonces vivía en el barrio Roca Fonda de Mataró, había sido seleccionada mediante un sorteo para participar de una producción fotográfica junto a un jugador del Barcelona.
El azar hizo el resto. El futbolista elegido para compartir la sesión fue un joven Messi, que recién comenzaba a consolidarse como una de las grandes promesas del fútbol mundial.
El fotógrafo Joan Monfort, autor de la imagen, recordó que la escena comenzó con cierta incomodidad. Messi, de perfil reservado, no sabía muy bien cómo cargar al bebé ni cómo desenvolverse durante la producción. La tensión inicial desapareció cuando apareció un pequeño patito de goma, que ayudó a distender el momento y permitió capturar una fotografía que, sin que nadie lo imaginara, terminaría convirtiéndose en un documento histórico.
Durante años, la imagen quedó guardada en los archivos y pasó prácticamente desapercibida. Recién en 2024 volvió a salir a la luz cuando Mounir Nasraoui, padre de Lamine Yamal, la compartió en sus redes sociales con una frase que rápidamente dio la vuelta al mundo: «El comienzo de dos leyendas».
La publicación despertó una enorme repercusión y transformó aquella vieja fotografía en un símbolo del paso del tiempo y del relevo generacional dentro del fútbol.


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