Una mujer de 37 años fue arrestada el 2 de junio en Pirabeiraba, Joinville, Brasil, después de vivir más de un año con una familia que la acogió creyendo que era una niña de 12 años que escapaba de padres abusivos. Según la Policía Civil, la sospechosa se presentó en una iglesia local bajo el nombre falso de «Gabriele» y dijo haber huido de malos tratos en el estado de Pará. Miembros de la comunidad comenzaron a ayudarla económicamente y a buscarle alojamiento hasta que una familia la recibió en su casa y la trató como a una hija durante 14 meses.
Cómo sostuvo el engaño
Para justificar su apariencia adulta, alegó sufrir autismo y otras afecciones y aseguró que de niña la obligaron a tomar hormonas por los abusos, lo que le habría dejado rasgos faciales de mayor edad. Adoptó conductas infantiles: usaba biberones, chupete y mantita para dormir, fingía ataques de pánico nocturnos, hablaba con voz aguda y se mostraba emocionalmente dependiente, según publicó el medio brasileño NDmais.
La familia le organizó una fiesta de cumpleaños número 12, pagó medicamentos para la obesidad y llegó a considerar adoptarla formalmente. Para evitar la escolarización —que hubiera expuesto la mentira— argumentó que su «padre abusivo» la encontraría allí. Nunca presentó documentos de identidad ni realizó ningún trámite oficial.
La denuncia que destapó todo
Un familiar de la pareja sospechó y alertó a la policía. Durante el interrogatorio, la mujer confesó. Fue imputada por fraude y suplantación de identidad y trasladada a la prisión regional de Joinville.
No es la primera vez
Las autoridades confirmaron que registra denuncias por estafas similares en São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás. En 2023, en Nova Iguaçu, se hizo pasar por «María Eduarda», también de 12 años, presentándose como autista y víctima de rituales de brujería. Convenció a un exconcejal y al director de un proyecto social para que le alquilaran y amueblaran una vivienda.
En ese caso, la policía afirma que se insertó hasta 100 agujas en el cuerpo para sostener la historia de abuso y rituales satánicos. Radiografías confirmaron la presencia de los objetos. Fue arrestada pero quedó en libertad al día siguiente con medidas cautelares.
Los medios locales identificaron su nombre real como Amanda María Sousa Oliveira. Por el momento no hay sentencia definitiva en su contra. Como se desplazaba entre estados con identidades falsas, varios casos seguían abiertos al momento de su última detención. Actualmente permanece en Joinville a la espera del avance de la causa.


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