El crimen de la mujer que fue apuñalada por su expareja este miércoles a la mañana mientras trabajaba en una farmacia de Dorrego al 1500, en pleno centro de la ciudad, constituye el tercer femicidio registrado en Rosario en los últimos 15 días. Desde que comenzó agosto, ya se perpetraron tres femicidios en distintos hechos.
El primero ocurrió el martes 4 de agosto, cuando Axel Mendoza (23) asesinó a puñaladas a Débora Bordón (31), una trabajadora sexual que había ido al departamento del agresor, en Crespo al 500, a brindar un servicio.
Según la imputación, el hecho ocurrió entre las 00.56 y las 00.59 del 4 de agosto, cuando Bordón concurrió al departamento tras haber sido contactada por Mendoza para un encuentro íntimo a cambio de dinero. De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, el imputado tomó un hacha de cocina y un cuchillo tipo sierrita y comenzó a atacarla mientras la víctima intentaba defenderse.
El preinforme de autopsia determinó que Bordón sufrió múltiples heridas de arma blanca, incluidas lesiones de defensa en ambas manos, además de heridas en el tórax, el hígado, el cuello y la cabeza. La lesión mortal fue un corte en el cuello que provocó la sección de la vía aérea y de grandes vasos sanguíneos.
Para la Fiscalía, el ataque se produjo aprovechando la situación de vulnerabilidad de la víctima por ejercer el trabajo sexual, en un ámbito de intimidad donde no podía recibir auxilio, y sostiene que el acusado actuó con dominación, cosificación y violencia machista.
Tras el crimen, Mendoza escapó por el balcón del edificio, pero fue detenido poco después en una estación de servicio de Sarmiento y Pellegrini. Una semana más tarde, el martes 11 de agosto, asesinaron a golpes a Gabriela Banach (47), militante trans, cuyo cuerpo fue hallado en el edificio donde vivía, en Cerrito al 630.
Posteriormente, un joven de 24 años fue detenido el jueves por la tarde en Moreno al 1900, en el macrocentro rosarino, bajo sospecha de ser el autor del travesticidio. En el departamento de la víctima faltaban elementos, entre ellos un televisor, un dato que los investigadores analizan como posible pista de un robo.
Según fuentes de la investigación, Juan Gabriel A. posee antecedentes por delitos contra la propiedad desde la adolescencia y, al momento de su detención, oficiaba de trapito en la zona. A los investigadores les llamó la atención que, pese a la repercusión mediática del caso, el sospechoso siguiera frecuentando el lugar como si no estuviera al tanto del hecho.
El arresto fue realizado por personal de la Agencia de Investigaciones sobre Trata de Personas y Violencia de Género, con apoyo del Sistema Lince. Desde el MPA informaron que el fiscal Urruticoechea pidió una prórroga especial para avanzar con la recolección de evidencias, por lo que la audiencia aún no fue fijada.
Entre los reclamos que generó el crimen aparece el pedido de investigar si existió un componente de odio hacia la identidad de género de la víctima. No está acreditado que Banach y el sospechoso hayan tenido un vínculo previo, aunque sí que ingresaron juntos al edificio.


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