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Una argentina en camino a la santidad: la historia de “Luminosa”, Margarita Bavosi


El papa León XIV aprobó el decreto que reconoce las “virtudes heroicas” de Margarita Bavosi (1941-1985), una laica consagrada argentina a la que todos conocían como “Luminosa”. Con esa firma, oficializada el sábado 24 de octubre, la Iglesia católica la declaró venerable, la primera de las tres etapas del camino hacia la santidad.

El Pontífice aprobó los decretos que le presentó el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro. En la misma audiencia se reconocieron las virtudes de otros cinco siervos de Dios, entre ellos un misionero que trabajó en Perú. El anuncio llega a pocas semanas de la visita del Papa a la Argentina, prevista para noviembre.

De Buenos Aires a los Focolares

Margarita Bavosi nació en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1941. Fue la tercera hija de una familia acomodada de inmigrantes italianos y su infancia transcurrió con tranquilidad hasta que, a los diez años, perdió a su madre de forma repentina. Según relatan quienes reconstruyeron su vida, ese dolor la llevó a pedirle a la Virgen que ocupara ese lugar.

A los 21 años se recibió de licenciada en Historia y poco después encontró su vocación en la Obra de María, el nombre canónico del Movimiento de los Focolares. Se trata de una organización católica fundada por la italiana Chiara Lubich que promueve la unidad y el diálogo, y en la que Bavosi se consagró como laica. Su apodo nació en ese ámbito: la llamaban “Luminosa” por su carácter espontáneo y optimista y por una mirada que, según sus compañeros, transmitía luz.

Su tarea la llevó a vivir en Brasil, Uruguay y distintas ciudades de la Argentina, entre ellas Paraná, donde asumió responsabilidades de conducción. Más tarde se radicó en España, donde estuvo al frente del movimiento durante 14 años.

Una enfermedad que no frenó su compromiso

En junio de 1981, cuando tenía cerca de 40 años, aparecieron los primeros síntomas de una fibrosis pulmonar atípica. El diagnóstico preciso tardó en llegar y la enfermedad avanzó hasta dejarla sin movilidad. Aun así, quienes la acompañaron destacan que siguió sosteniendo sus vínculos y su tarea con el mismo ánimo, fiel a una frase de San Luis Gonzaga que había hecho propia: “Seguiré jugando mi juego”.

Bavosi murió el 7 de marzo de 1985 en Albano Laziale, una localidad cercana a Roma, a los 43 años. Su recuerdo sigue presente en el movimiento: el centro de los Focolares en Madrid y la Mariápolis Luminosa, una pequeña ciudad que la organización tiene en el estado de Nueva York, llevan su nombre.

Qué significa ser venerable y qué falta para la beatificación

El proceso para que la Iglesia declare santa a una persona tiene tres pasos. El primero, que Bavosi acaba de alcanzar, es el de venerable: la Santa Sede reconoce que la persona vivió las virtudes cristianas de manera heroica. El segundo es la beatificación, que exige comprobar un milagro atribuido a su intercesión (o, en otros casos, el martirio). El último es la canonización, para la cual se necesita un segundo milagro, ocurrido después de la beatificación.

En otras palabras, la decisión de León XIV no la convierte todavía en beata. Abre, en cambio, una nueva etapa en la que la causa deberá acreditar un milagro para que “Luminosa” pueda avanzar hacia los altares.

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