Internacional

Trump define si negocia con Irán o escala el conflicto en Medio Oriente


En la antesala de las elecciones legislativas de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta una decisión clave que podría definir tanto su futuro político como el equilibrio en Medio Oriente, avanzar en un acuerdo con Irán o escalar nuevamente el conflicto bélico.

La Casa Blanca evalúa por estas horas si mantener abierta la vía diplomática —con contactos indirectos a través de Pakistán— o dar por agotadas las negociaciones y apostar por una ofensiva militar. El principal escollo sigue siendo la negativa del régimen iraní a desmantelar su programa nuclear y a limitar su desarrollo de misiles y drones.

Sin avances concretos entre Washington y Teherán, ambas potencias sostienen una estrategia de presión que impacta directamente en el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global. La tensión entre Trump y Mojtaba Khamenei configura un escenario de máxima incertidumbre, donde ninguna de las partes parece dispuesta a ceder sin garantías.

Este pulso geopolítico tiene consecuencias internas muy distintas. Mientras en Irán el sistema político no se rige por la lógica electoral, en Estados Unidos el costo político puede ser determinante. El aumento del precio del combustible —que pasó de unos 3 dólares por galón al inicio del conflicto a un promedio cercano a 4,39— golpea directamente en la percepción pública.

En ese contexto, Trump tiene presente antecedentes históricos como el de Jimmy Carter, cuya derrota electoral frente a Ronald Reagan estuvo marcada por el impacto económico de la crisis energética derivada de Irán en los años 70.

A esto se suma el desgaste por el propio conflicto, una encuesta reciente señala que el 61% de los estadounidenses considera la guerra contra Irán como un error político. Además, el Pentágono reconoció que el gasto militar ya alcanza los 25 billones de dólares, una cifra que genera preocupación tanto en votantes demócratas como republicanos.

Frente a este escenario, la apertura del estrecho de Ormuz aparece como una prioridad para aliviar los precios de la energía. Sin embargo, ese objetivo solo podría lograrse a través de dos caminos complejos: un acuerdo con Irán —que implicaría aceptar condiciones incómodas— o una nueva ofensiva militar, con alto costo político y escaso respaldo social.

En los últimos días, Trump recibió en la Casa Blanca distintas alternativas de acción militar presentadas por el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos. En la reunión participaron también el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth.

La decisión final, que se espera en los próximos días, no solo definirá el rumbo de la política exterior estadounidense, sino que también tendrá impacto directo en la economía global y en el escenario electoral de Estados Unidos.

Quini Mundial