Las movilizaciones sociales en Francia de este fin de semana congregaron a unas 320.000 personas, de las cuales 70.000 se manifestaron en París, según autoridades francesas. La participación fue inferior a los registros anteriores (550.000 y 410.000) y esto podría explicarse, en parte, por las alteraciones del transporte público.
Temprano, el Ministerio del Interior describió la situación como «generalmente tranquila» y «sin incidentes notables», pero por la tarde se produjeron nuevos disturbios y episodios de violencia tras enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, que incluyeron adoquines, gases lacrimógenos y cañones de agua. Los incidentes se produjeron en ciudades como París, Marsella, Rennes, Lyon, Nantes y Toulouse y, hasta el momento, fueron detenidas más de 290 personas.
A seis meses de las elecciones presidenciales y ante la proliferación de llamados a la «revolución» y la «insurrección» en redes sociales, las autoridades movilizaron a 70.000 agentes. Además, temen protestas «espontáneas» no autorizadas aprovechando la noche de Halloween como «pretexto».
Ver también: Disturbios en Francia: qué pasa, por qué protestan y qué consecuencias políticas tiene.
«Las fuerzas de seguridad actuarán con la máxima firmeza contra los responsables de actos violentos y daños materiales», advirtió el Ministerio del Interior.


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